La nueva Rusia frente al siglo XXI
Emilio Alvarez M.
La próxima celebración de la efeméride rusa, incluirá seguramente la serie de triunfos diplomáticos obtenidos recientemente por su Presidente, Vladimir Putin. Todo empezó al firmar en Moscú con el Presidente George W. Bush el retiro de dos terceras partes de ojivas nucleares (no su destrucción, como pudiera creerse).
Ese acuerdo remueve uno de los obstáculos en las relaciones de la Federación Rusa con EE.UU., ya que este gobierno insiste en continuar pruebas de misiles intercontinentales disuasivos, contrariando así el Tratado entre Yeltsin y Reagan. Con ese acuerdo se interrumpía la producción de armas estratégicas. En otras palabras las célebres armas inteligentes de la guerra de las galaxias, que preconizara Ronald Reagan, ya no son objeto de controversia.
Sin embargo, el mayor logro lo consiguió Putin en Roma al lograr el pasado fin de semana y en el balneario Carrera Dimare, la incorporación de su país al exclusivo club de la NATO, aunque fuera en calidad de asociado colateral, ya que no tiene derecho a veto, sobre decisiones de la alianza del Atlántico Norte, como lo posee sus otros 19 miembros.
En esa forma queda también archivado el bombardeo que NATO efectuó sin autorización del Consejo de Seguridad sobre Kosovo, cuyos daños en la población civil, están siendo evaluados. Sin embargo, quedaba pendiente, limar asperezas con la Unión Europea, la que planea ensanchar, contra la opinión rusa sus fronteras comerciales y políticas hacia el Este Europeo y eventualmente a los países Bálticas. Pues bien, ese escollo comenzará a removerse cuando dentro de pocos días se encuentre José María Aznar como representante de UE con Vladimir Putin. Los rusos buscan oficializar un corredor a través de sus vecinos de la UE, evitando que Kalingrado quede aislado del territorio ruso.
También discutirán los dos estadistas, el estado en que se encuentran las reformas ante la Duma, exigidas a Rusia por la UE para que forme parte del Tratado Mundial de Comercio (OMC), como están las dos Chinas.
Todos estos movimientos diplomáticos se explican dentro de la estrategia de George W. Bush de coordinar acciones antiterroristas globalizadas, con países claves y así neutralizar el islamismo radical de Bin Laden y Al Quaeda. Eventualmente esta política de deshielo busca convencer a la Confederación Rusa de al menos tolerar, acciones punitivas de EE.UU. y Gran Bretaña contra Irak, Irán y Libia a quienes Bush tiene en la mira como focos del terrorismo planetario.
Sería exagerado suponer que la elección de la bella Oxana Fedorova como Miss Universo, forme parte del plan de estimular la confianza entre Rusia y Occidente. Lo que sí es cierto es que Putin pudo con aquellas iniciativas acercarse al FMI y BM y aceptar que el futuro de su país está en arreglarse con EE.UU. y Europa.
¿Quién hubiera pensado que Michael Gorbachov con su Glásnot, Pereztroika y Democratiskaya daría tempranos frutos, en pro de la paz mundial?
El autor es analista político. 
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