Copa 2002
Alemania está fortalecida
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 | Va en segundo compromiso
con Irlanda |
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Rudi Voeller y su tropa alemana lucen seguros para su segundo partido ante Irlanda. |
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Renaud Lavergne AFP
MIYAZAKI, JAPÓN.- Alemania se enfrenta mañana en la ciudad de Ibarakia a Irlanda con la moral alta, después del 8-0 que le endosó a Arabia Saudí el sábado, y la intención de conquistar el pase a los octavos de final.
Los alemanes son de todas maneras conscientes de que Irlanda es “de otro calibre” con respecto a los saudíes, según el seleccionador Rudi Voeller, mientras que los isleños se saben también “de otro nivel” que su débil competidor, afirma su técnico Mick McCarthy.
Con la intención de concentrar a sus jugadores, Voeller ha advertido que “sería fatal creer que se trata de un paseo” contra los irlandeses.
“Hemos dado algunas señales de que habrá que contar con nosotros. Pero tenemos que confirmarlo. Y sólo si alcanzamos los octavos de final podremos comenzar a sentirnos contentos”, afirmó el centrocampista de Liverpool Dietmar Hamann.
“Es un equipo muy robusto, muy fuerte en los duelos, que tendrá confianza tras su buen resultado contra Camerún (1-1). Tendrán cierto respeto hacia nosotros, pero no miedo”, afirmó el centrocampista Bernd Schneider.
El jugador del Bayer Leverkusen parece haber adivinado las palabras de McCarthy: “¿Por qué deberíamos tener miedo de ellos cuando salimos de un grupo de clasificación donde figuraban Holanda y Portugal, que son más fuertes que Alemania en este momento?”
Alemania está lejos de ser el monstruo que era, pero da en todo caso una imagen de equipo sólido. “Esta primera victoria, se la debemos a los 11 jugadores que estuvieron sobre el terreno, pero también a los otros”, señaló Schneider.
“Aquí, contrariamente al Mundial de Francia, donde teníamos un estatuto de favorito, y en la Eurocopa-2000, no hay estrellas”, lanzó por su parte el centrocampista defensivo Jens Jeremies, que acepta su papel de suplente.
El jugador de Bayern Múnich sabe muy bien de los entresijos de la “Nationalmannscahft”, ya que había denunciado públicamente el mal estado del equipo antes de la Eurocopa-2000. La profecía fue válida: el conjunto entrenado por el desafortunado Erich Ribbeck no superó la primera ronda.
Parece que corresponde a Voeller el mérito de haber restablecido el “espíritu de equipo”, alabado por todos, y que nació a finales del pasado año entre Kiev y Dortmund, en los partidos de repesca frente a Ucrania y que parece que continúa. 
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