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SáBADO 1 DE JUNIO DEL 2002 / EDICION No. 22746 / ACTUALIZADA 02:45am
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Blanco y negro
La vivianada de la pensión vitalicia

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Eduardo Enríquez
eduardo.enriquez@laprensa.com.ni

El viernes pasado, mientras nuestra atención estaba fijada en la súbita decapitación del Procurador Especial, Alberto Novoa, y los escabrosos detalles del juicio contra Tulio Amado Aguilar en León, se nos pasó entre las piernas una pieza de información que creo debe ser examinada con detalle, porque la situación que plantea es un ejemplo de injusticia, mezquindad y aprovechamiento.

Resulta que el presidente Enrique Bolaños, quien es ex vice presidente de la república, junto a otros cinco “ex” presidentes o vicepresidentes, recibe una “pensión vitalicia” por haber sido electo a su cargo en 1996. De su propia boca confirmó que, además de su salario como presidente actual, recibe unos 70 mil córdobas por esta pensión que manda la Ley de Inmunidad, aprobada en 1990.

Para cubrir esta obligación, el Estado ha tenido que apartar varios millones de córdobas, de esos que tanta falta hacen en otras áreas como Salud, Educación o Prevención y Mitigación de Desastres.

Pero bueno, no es que piense que la idea en sí de otorgar una pensión a un ex presidente o vicepresidente hay que desecharla, la verdad que sería muy lastimoso ver morir a un ex primer magistrado de la nación en el total abandono, en el remoto —muy remoto— caso de que estas personas llegaran a la vejez en la total pobreza.

Pero lo que sí es claramente una “vivianada” es que esa pensión vitalicia se les pase a entregar mientras esas personas están activas económicamente. O sea que se las entreguen cuando se retiren, cuando se jubilen, pero ¿por qué antes?

¿Cómo se justifica que dentro del pauperismo en que vive este país, haya funcionarios como Bolaños, que gana 10 mil dólares como presidente, o como Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, que ya devengan por lo menos cinco mil dólares, que encima reciben ese sabroso complemento, que en el caso de Bolaños redondea los 16 mil dólares, en el caso de Ortega llega a los 12 mil dólares y en el caso de Alemán a los casi 20 mil, porque también recibe plata por el Parlamento Centroamericano?

Pero la “vivianada” llega ya a la sinvergüenzada cuando tomamos en cuenta que para el resto de mortales, la ley del INSS tiene el artículo 54, que prohíbe, sí, prohíbe trabajar a la persona que recibe una pensión por vejez, so pena de serle retirado ese magro ingreso. O sea, está condenado a vivir con esa mísera pensión del INSS y no tiene ni siquiera el derecho a buscar cómo defenderse. Una soberana barbaridad.

A mí me parece que la vivianada de la pensión vitalicia tiene que ser reformada, pero no sólo para que le entreguen la pensión vitalicia hasta que se jubilen, sino también para ver a quién vamos a mantener, porque si ha sido un presidente zángano, corrupto o inepto, no se merece lo que en esencia es una pensión de gracia.

Creo que lo mejor sería que, como parte del proceso electoral, se incluyera una boleta con la pregunta al ciudadano de si considera que el presidente y vicepresidente salientes se merecen esa “gracia”, una vez que se jubilen. Y si el pueblo no lo aprueba, pues que se acomoden con la pensión del INSS como el resto de jubilados que tienen que hacer de tripas corazón después de toda una vida de trabajo honrado.  
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