Si llueve pueden quedarse, si no, tendrán que irse
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 | Con la lluvia, llegó una pequeña esperanza para muchas familias pobres |
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El 55 por ciento de los afectados por las lluvias son niños. |
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Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
Ayer no llovió, pero la gente que se refugia en los colegios Modesto Armijo, y Azul y Blanco, no comenzará sino hasta hoy y mañana, a retornar a sus casas.
Eso aconsejaron los responsables de los refugios, y eso apoyaron los mismos damnificados. De 97 familias que amanecieron ayer en el albergue del Modesto Armijo, hasta mediodía sólo una había vuelto al Hugo Chávez, asentamiento que fue anegado por las lluvias.
Y aunque ayer hubo sol, el clima nuevamente podría descomponerse este fin de semana si el suelo nacional es tocado por la onda tropical número nueve.
En alguna medida, otra cosa que retiene a los damnificados es que en el refugio han asegurado lo que en su casa no tienen.
LA “SUERTE” DE ESTAR ANEGADOS
María Eugenia Centeno de 35 años y con cinco hijos, uno de los cuales se quedó en el anegado asentamiento Hugo Chávez, contó que su familia ha comido tres veces al día, y que su hijo menor, de año y medio, ha bebido leche.
Centeno es madre soltera. Regularmente se gana la vida lavando y planchando. “Y cuando tengo tiempo vendo agua ambulante”, afirmó. No detalló de cuánto es su ingreso, pero reconoció que con lo que gana no siempre asegura los tres tiempos de comida.
“Uno siempre tiene”, resumió.
Ese es uno de los refugios en los que el Ministerio de Salud (MINSA), instaló un área de atención de enfermedades prevenibles.
Allí pasaron consulta los dos hijos de Eveling Vanegas, el de seis meses y la niña, de año y medio, que llegaron con diarrea y catarro respectivamente.
Los cuatro hijos de Centeno también fueron al puesto médico. Al menor de sus hijos le resultó una alergia en la piel, que le contrarrestaron con la indicación de un antimicótico.
Ambas madres reconocieron que en otras circunstancias, probablemente sólo habrían ido por recetas al centro de salud.
El Minsa, y en este caso, el Centro de Salud Silvia Ferrufino, proveyeron de medicinas para la emergencia a los albergues del Modesto Armijo, en la Unidad de Propósitos, y del colegio Azul y Blanco, en El Rodeíto.
Los damnificados recibieron también donaciones de ropa. Centeno dijo que a ella y sus hijas les habían regalado sus mudadas y hasta zapatos. Contó que sólo el menor, que anda en brazos, no alcanzó calzado entre lo regalado.
COMIDA PARA VOLVER
A nombre del gobierno, el vicepresidente José Rizo, dijo el jueves que al cierre de los refugios, a los damnificados se les garantizaría un paquete de comida para una semana.
Los responsables del albergue del Modesto Armijo, no contaban ayer por la mañana con alimentos suficientes para entregar lo orientado por el gobierno.
En cambio, los responsables del Azul y Blanco dijeron que tenían suficientes alimentos para los 105 refugiados que atienden, provenientes del asentamiento El Laberinto, que nace contiguo a la Corporación de Zonas Francas.
Sus pobladores aseguran que la inundación la causó un desagüe que desciende del área residencial de la Corporación, y por eso temen volver.
TIEMPO EN CONTRA
Orfilia Altamirano, pobladora de El Laberinto, afirmó que es la tercera vez que se inundan, y que la gente del asentamiento teme volver a inundarse con un nuevo aguacero.
“El alcalde dijo que íbamos a regresar hasta que arreglaran eso”, agregó otra refugiada, pero por el asentamiento no asoman aún las maquinarias de la Comuna.
Probablemente la gente regresará antes y tendrá que esperar.
Si mañana el tiempo sigue estable, la gente de El Laberinto tendrá que desocupar las instalaciones del Azul y Blanco, porque el lunes se espera que los niños de El Rodeíto reanuden sus clases allí.
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