Construirnos como hombres y mujeres
Margarita Murillo mmurillogamboa@yahoo.com
Sabemos que el aprendizaje y expresión de la sexualidad comienza con el nacimiento y continuará a través de todos los ciclos o etapas del desarrollo.
Es interesante resaltar que madurar en la identidad psicosexual como lo hemos venido comentando en los artículos, nos permitirá tener acceso a una vivencia madura de la sexualidad en la vida adulta, por el contrario, si hemos tenido alguna dificultad o experiencias inadecuadas, Cavanagh, nos hace mención de que aquellos adultos que experimentaron una fijación en el desarrollo en sus primeros tres años de edad, frecuentemente tienen su desarrollo psicosexual muy débil; aquellos que tuvieron una fijación entre los tres y los siete años, tenderán a sentirse inadecuados y probablemente percibirán lo sexual como algo amenazante, y aquellos que se quedaron fijados entre los siete y los doce años una vez adultos tenderán a mantener su sexualidad como algo secreto, llegando a temer que se les descubra y por lo general guardarán sentimientos de vergüenza y rechazo. (c.f. de Mezerville, G. 1999, pág. 258)
Para poder lograr la madurez plena a nivel psicosexual, se debe pasar por una serie de etapas y fases, cada una de estas debe ser aprendida y completada para poder lograr pasar a la siguiente, si no se logra se establecerá lo que llamamos fijaciones, estas pueden ocurrir por sobreprotección de nuestros padres, los que nos impidieron asumir la madurez para hacerle frente a la etapa y a su vez, nos impide poder pasar a la siguiente etapa con las consecuencias que mencionamos. Pero no todo es malo, si se desea ahondar y procurar ganarle la batalla a las fijaciones se debe tener la determinación de botar esas “facturas” del desarrollo, hacerle frente, ya sea con ayuda terapéutica o con el autoconocimiento profundo y sincero para lograr superar los temores, las vergüenzas, los miedos. Se puede vivir completamente libre y feliz si se desea profundamente y se lucha abnegadamente.
Cuando mencionamos a los jóvenes es con el interés de hacerles ver que, durante la adolescencia, se deben tener experiencias apropiadas de las fases, que para esta etapa son tres: fantasía sexual, preocupación sexual y relaciones superficiales.
La fantasía sexual es cuando los y las adolescentes se imaginan participando de situaciones sexuales y románticas con personas reales o imaginarias, los propósitos de esto es para que se pueda integrar lo que se piensa con lo que se está sintiendo, por otro lado aleja al adolescente del sexo solitario y lo conduce hacia una sexualidad más socialmente orientada y les da la oportunidad de ensayar conductas sexuales y románticas sin tener que parecer tontos o ser rechazados. 
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