Movimiento cooperativo
Carlos René Ramírez
Cuando ascendieron al poder los sandinistas manipularon el cooperativismo nacional para controlar y tener sometido a este movimiento y fue así que crearon alrededor de 4,000 organizaciones que les denominaban cooperativas, pero que sin educación cooperativa aplicaban antojadizamente, lo que llamaban “la revolución: fuente de derecho” e insólitamente Jaime Wheelock (experto en recetas de cocina) promulgó una Ley de Cooperativas Agropecuarias, tirando por la borda la Ley General de Cooperativas que existía desde 1971.
En la época de esas 4,000 mal llamadas cooperativas en Brasil y Argentina existían 1,200 verdaderas cooperativas para una población conjunta de 230 millones de habitantes y Nicaragua tenía 4 millones. En el cooperativismo ortodoxo se practica la democracia y tan es así que un presidente puede ser reelecto solamente una vez para darle paso a otros, mientras que las espurias de la Ley Wheelock pueden ser eternamente directivos como se ve actualmente en organizaciones con tinte sandinista y que aún son manejadas por los mismos directores desde 1980.
Nicaragua es el único país del Continente Americano que no tiene un organismo rector del movimiento cooperativo que pueda fomentar, asesorar, capacitar, financiar y en fin desarrollar un auténtico movimiento que practique los principios de Rochdale con deseos de brindar a los pobres la oportunidad de unirse para hacerle frente a la explotación que han sufrido tradicionalmente e inculcarles que el cooperativismo no se debe querer solamente con el corazón, sino con el bolsillo, aportando constantemente los pequeños recursos económicos para contar más adelante con una fuerte gestión empresarial en manos de los propios campesinos y que aspiren a ser autosostenibles.
El Mitrab desde 1971 se dice que es el promotor del cooperativismo, pero nunca lo ha practicado. Recuerdo cuando siendo funcionario del Banco Nacional de Nicaragua, el ministro del Trabajo era el Dr. Julio Ignacio Cardoze, quien al leer mis artículos cooperativos en LA PRENSA (a favor del pobre), llamó al entonces presidente del Banco, Don Carlos López (q.e.p.d.), para que me conminara a que si seguía escribiendo “artículos comunistas” me despedirían del Banco. Por temor dejé de escribir, como dejé de escribir en tiempo de los comunistas (1979/89) porque me tildaban de “burgués”.
Ningún ministro del Trabajo se ha preocupado por la reivindicación de los necesitados fortaleciendo el movimiento cooperativo. En Costa Rica existe el INFOCOOP desde hace 59 años y su movimiento es fuerte y competitivo con las empresas capitalistas. Para fortalecer nuestro accionar cooperativo hay que copiar lo que hacen los ticos y crear una institución que promueva y oriente para tener en el futuro en manos de los que menos tienen organizaciones poderosas como la Cooperativa “Dos Pinos” de nuestra vecina del sur. Si se destinara parte de los impuestos a los rones y cigarrillos y se instalara, al fin, el Instituto Promotor del Cooperativismo (INFROCOOP), en dos o tres años la fisonomía cooperativa cambiaría radicalmente en nuestro país.
El autor es consultor agrario. 
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