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MARTES 23 DE JULIO DEL 2002 / EDICION No. 22798 / ACTUALIZADA 02:00 am
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El músculo de Arnoldo

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Julio Ignacio Cardoze
JICardoze@aol.com

Al CEN-PLC, y a su líder máximo, les ha dado por andar enseñando el músculo, con demostraciones de fuerza política contra el presidente Bolaños, y contra quienes no aceptan sus arbitrariedades, primero en Masaya, con una concentración al costo de miles de dólares, y en la gran convención del 11 de julio, adonde llegaron, embriagados aún, viendo el espejismo triunfalista de Masaya, que según ellos, y sus alabarderos, fue una demostración de que el hombre manda y que son poderosos, creyendo que por eso le pueden imponer condiciones a Bolaños. ¡Qué equivocados están!

La convención del 11 de julio, fue como una plática de presos, porque; hicieron sus propuestas, y ellos mismos se las aprobaron, aumentaron los convencionales para prevenir faltas de quórum futuras, y embutieron de dedo como convencionales, apretándoles la soga, a los diputados liberales. Ellos se alabaron, y a sí mismos se aplaudieron, y al final, con eufórico discurso, autoritario y malcriado del líder máximo, salieron sintiéndose supermanes.

Quizá asesorado por Herrera o Jamileth, Arnoldo, con sus demostraciones de fuerza, imita métodos de regímenes comunistas. ¡Qué pronto olvidamos las asambleas populares sandinistas! porque en las democracias, no se necesitan, o ¿cuándo se han visto cosas así en los Estados Unidos, Inglaterra o Costa Rica? Por el contrario, se acostumbran en Cuba, donde Fidel Castro las hace a cada momento, y últimamente hasta recogió firmas en su apoyo, y con ellas hizo que ‘su Asamblea’, confirmara a su régimen comunista como intocable, e irreformable.

Si la teoría arnoldista fuera cierta, de que una concentración, al costo de más de un millón de pesos, y una convención, organizada por compinches que comparten su desgobierno, y su clientelismo, hace de Arnoldo el líder máximo, popularísimo, con autoridad para poner condiciones al presidente, entonces Fidel Castro, sería el hombre más popular, querido y venerado por el pueblo cubano, lo cual no es cierto, porque más bien es repudiado y despreciado por la ciudadanía que lo tiene que aguantar, por sus manipulaciones, represiones, y la pusilanimidad internacional. Como en nuestro caso, Arnoldo, controla la Asamblea, y el PLC, sin ninguna legitimidad, porque ni fue electo diputado, ni líder del partido, y la mayoría de la población lo repudia y desprecia.

Esas demostraciones de fuerza y de músculo, la tela de araña protectora de inmunidad-impunidad, tejida con la complicidad sandinista, alrededor de su Búnker, y el network formado con alianzas y lealtades de individuos obligados a proteger sus privilegios, que se extienden como raíces cancerosas en el cuerpo de la nación, nada tienen que ver, ni con legitimidad, ni con democracia, ni con liberalismo, pero sí con gangsterismo.

Duverger, en Sociología Política, caracteriza la simulación, como medio para dar la apariencia de interés general a las acciones que se realizan, mientras se persiguen intereses particulares en beneficio propio —como hace Arnoldo—, tratando de aprovecharse de los sentimientos ciudadanos.

Arnoldo debe estar claro, que una concentración y una convención, no le dan legitimidad. Si quiere demostrar, aunque sea a nivel de partido, su mandato y popularidad, que acepte el reto para un plebiscito liberal —supervisado por designados de la Internacional Liberal—, que ha propuesto el doctor José Rizo Castellón. Y mientras tanto se resuelve la situación; ¡podrá imponer, pero no podrá convencer!

El autor es jurista.  
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