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MARTES 23 DE JULIO DEL 2002 / EDICION No. 22798 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Quiebra sin precedentes

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.El coloso de las comunicaciones WorldCom evita liquidación inmediata, pero su sobrevivencia está llena de interrogantes
.La quiebra de WorldCom es el doble que la de Enron, que fue récord, y el cuádruple que la de Global Crossing

 

AFP, EFE

WASHINGTON.- El gigante de las telecomunicaciones WorldCom obtuvo una prórroga al acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras para evitar una liquidación inmediata, pero así y todo se plantea el problema de su supervivencia en un sector en crisis.

“Prevemos utilizar este tiempo” ofrecido por la legislación sobre las quiebras “para recuperar nuestra fuerza” y “nuestra ubicación de líder” en el mercado de las telecomunicaciones, declaró este lunes el presidente de WorldCom, John Sidgmore.

“Pensamos firmemente que cuando salgamos del Capítulo 11 aún tendremos los mejores activos de la industria de las telecomunicaciones, los mejores empleados y un balance muy sano”, añadió, optimista, en una conferencia de prensa en Nueva York.

WorldCom, en el centro de un enorme escándalo financiero debido a malversaciones contables por 3,850 millones de dólares, se ubicó el domingo de noche bajo la protección del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras (concordato), que permite a una empresa estadounidense reestructurarse al abrigo de sus acreedores.

Se trata de la mayor bancarrota de la historia estadounidense, batiendo ampliamente el récord anterior constituido por la quiebra en diciembre del grupo de corretaje en energía Enron, ya que mientras WorldCom tiene 107,000 millones de dólares en activos declarados, Enron sólo tenía 63,400 millones de dólares cuando quebró.

INCERTIDUMBRE

WorldCom, con sus 20 millones de clientes y el control de la mitad del tráfico de Internet en Estados Unidos, tiene la ventaja además de disponer de “una base de facturación fuerte, contrariamente a la mayoría de los otros grupos de telecomunicaciones en quiebra (Global Crossing, Adelphia)”, explicó la firma consultora Merrill Lynch.

A pesar de este futuro asegurado en el corto plazo, “la suerte de una reestructuración de WorldCom es incierta”, añadió, previendo que este grupo será forzado a vender algunos activos como filiales en el extranjero y sus actividades en la telefonía móvil.

Esta cesión inevitable de activos, destinada a reducir el endeudamiento, ocurre en el peor momento, ya que los precios en las telecomunicaciones están en su nivel más bajo debido la crisis y sobrecapacidades que golpean al sector, subrayan los analistas.

WorldCom, al igual que los otros grupos de telecomunicaciones de larga distancia —el número uno estadounidense AT & T y Sprint— sufre una competencia incesante y feroz de las compañías locales de teléfono como Verizono SBC Communications.

ACCIONISTAS, LOS GRANDES PERDEDORES

La bancarrota de WorldCom no privará a sus clientes de los servicios de telecomunicaciones, pero los inversores probablemente pierdan todo el dinero que colocaron en la bolsa cuando las acciones de la firma subían con fuerza.

Éstos son algunos de los efectos de la bancarrota de WorldCom:

Los tenedores de acciones de WorldCom probablemente pierdan todo. En su mejor momento, las acciones de WorldCom se valoraban a unos 62 dólares, y la semana pasada al cierre de operaciones se cotizaban a 9 centavos.

La capitalización de WorldCom —esto es el valor bursátil acorde al precio de sus acciones— llegó en 1999 a 120,000 millones de dólares, y el viernes pasado había caído a 280 millones.

La reorganización se iniciará una vez que el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York apruebe el plan, seguramente WorldCom se concentrará en sus operaciones más fuertes. La empresa presentó la solicitud de quiebra en su nombre y en el de las 180 subsidiarias domésticas, pero no incluyó a sus filiales extranjeras.

Es probable que WorldCom se desprenda de actividades secundarias como sus activos en Brasil y México. Estas operaciones, de todos modos, significan poco —y ahora valen mucho menos— dentro de los ingresos de la compañía que el año pasado llegaron a 35,000 millones de dólares.

Los acreedores de más peso son, obviamente, los bancos, que ahora aportaron 2,000 millones de dólares a WorldCom a condición de que fuera a la quiebra. Éstos son Citigroup, J.P. Morgan Chase y General Electric.

En los documentos presentados ante el Tribunal Federal, la empresa afirmó que sus activos valen 107,000 millones de dólares, lo cual hace de ésta la mayor bancarrota en la historia de Estados Unidos. Pero los analistas estiman que en la realidad los activos de WorldCom están valorados ahora en unos 15,000 millones de dólares.

Con esos activos y los ingresos por servicios a sus clientes, WorldCom tendrá que pagar a muchos acreedores, al frente de los cuales se encuentra Deutsche Bank, con 241 millones de dólares, y ABN Amro Bank, con 203 millones.

Los 20 millones de clientes de los servicios de WorldCom, entre ellos el gobierno federal y gobiernos estatales y locales, seguirán recibiendo los servicios de telecomunicaciones, pero algunos expertos señalan que el despido de miles de empleados afectará a la calidad y seguridad de los servicios.  
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