El “Corralito de Alemán”
Mario Alfaro Alvarado
El “corralito” no es una simple, inocente e ingenua opinión, como algunos quieren creer; es una especie calumniosa lanzada con intención perversa por una mentalidad desquiciada por la concupiscencia del poder y del dinero mal habido, para causarle un gran mal al gobierno, mal que necesariamente repercutiría en la población al hacer saltar en astillas a todo el Sistema Financiero. El que no haya sucedido esto no exime la intención de llevar a este pueblo al fracaso y a más miseria y desempleo.
|Nicaragua vive en este momento una encrucijada histórica sin precedentes. Los poderes del Estado se han dividido en dos bandos antagónicos: por un lado los poderes Legislativo, Judicial y Electoral, con la Contraloría, la Fiscalía y un pedazo del Partido Liberal que hacen de comparsas, se enfrentan al Poder Ejecutivo; los primeros con Arnoldo Alemán como cabeza del grupo, pugnan por la permanencia de la corrupción y el continuismo; el segundo, abanderado por el presidente Bolaños y apoyado por la gran mayoría que votó por él, enfrentan a la corrupción y al continuismo.
El pueblo debe estar bien definido en su posición: la corrupción significa robo y depredación de los bienes públicos, vale decir, de los bienes populares, ganados con el trabajo honrado de los ciudadanos; y en el campo opuesto los que defienden la honestidad, la alternación en el poder y el trabajo honrado como fuente de bienestar y progreso para todos.
No valen las leyes ni las instituciones en un Estado decadente y fracasado, sin la aceptación masiva de la ciudadanía. No valen las falsas mayorías ni las mayorías a medias; vale la mayoría real como la que votó por el gobierno que defiende la institucionalidad y las leyes.
Conozcan los honrados a los corruptos, señálenlos, denúncienlos, desdéñenlos, háganles saber que no tienen cabida en una sociedad que se esfuerza por recuperar lo que le ha robado una pandilla de aventureros políticos. 
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