Niñas luchan por liberar su casa de una hipoteca
 | Otro drama de la explotación infantil |
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Mercedes Peralta/Corresponsal nacionales@laprensa.com.ni
LEON.- “Katia”, de 14 años, y Lucía, de 10, son hermanitas. Ambas trabajan en un pequeño negocio de su madre en el mercado de la terminal, vendiendo cajas para ayudar a su mamá que se encuentra en Costa Rica trabajando, supuestamente para liberar de una hipoteca su humilde casa, localizada en un reparto del sur de la ciudad de León.
“Mi mamá se fue a trabajar a Costa Rica, a la casa de su prima. Nos dijo que se iba porque van a operar a la prima y, de paso, a ganar unos reales”, dijo Katia, sin explicar cuándo regresa su progenitora.
“Este tramo es de mi mamá y nosotras le venimos ayudar. Por su viaje, nos dijo que nos quedáramos trabajando, para ayudar en los gastos de la comida”, dice Lucía.
La mayor de las niñas estudia primer año de secundaria y la pequeña cuarto grado de primaria. Ambas están inscritas en el programa de la Asociación “Mary Barreda”, donde asisten al programa de reforzamiento escolar.
Las dos muchachitas cuentan que en la casa están bajo el cuido de sus dos hermanas mayores de edad, a quienes entregan el producto de la venta para ayudar en los gastos de la comida del día siguiente y “para guardarle a su mamá”.
El calendario de trabajo de las niñas se limita a los fines de semana. “Uno de mis hermanos trabaja en una tienda cerca, y cuando sale a hacer alguna gestión al mercado, nos pasa viendo para saber si estamos bien”, dice Lucía.
“En el mercado nos sentimos acompañadas y protegidas por doña María Eugenia, una vendedora de comida, amiga de mi mamá”, dice Katia.
EXPLOTACIÓN SEXUAL
María Eugenia Araujo, de 49 años, trabaja en el mercado y es miembro de la Red contra la Violencia, organizada por la Asociación “Mary Barreda”. Esta asociación realizó, el año pasado, una consulta sobre explotación sexual comercial en los y las menores.
La mujer, al ser consultada sobre la situación de las niñas trabajadoras en el mercado de la terminal, confirmó que en ese sector “las menores son víctimas de abusos sexuales, físicos y sicológicos”.
En el caso de Katia y Lucía confirmó que la madre de las menores tiene hipotecada la casa y que las niñas se quedaron sosteniendo la venta de cajas para ayudar a resolver la deuda.
“Aquí hay casos de casos, unas 40 niñas trabajadoras de este mercado están en el programa de la Asociación “Mary Barreda”, pero unas 80 niñas y adolescentes están sin atención.
La población de los niños de 0 a 6 años se encuentra en alto riesgo, son niños en su mayoría que piden para comer. La verdad es que detrás de cada caso, sobre todo de las niñas trabajadoras hay una historia que contar”, dijo María Eugenia. 
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