Perjucios y afinidades en costa y costa
¿Autonomía o segregacionismo?
 | Los costeños del Caribe y del Pacífico, y los habitantes de la zona central del país, somos diversos, pero estamos unidos en un solo país multiétnico, Nicaragua, que como un gran río madre se nutre de múltiples afluentes. Y como en toda nación compleja, en el corazón de la diversidad nicaragüense laten afinidades y desencuentros, prejuicios y comprensiones |
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Douglas Blanco Aragón*
Para poder realizar este trabajo tuve que convivir algún tiempo con los habitantes de la Costa del Caribe nicaragüense. No hay otra manera de hacer un “análisis” de los sentimientos sociopolíticos o ideológicos de un país o región, si no es “in situ”.
Los costeños padecen el síndrome de la doctrina Monroe: “América para los americanos”. “La Costa para los costeños”. La diferencia estriba en que la filosofía del norte se refiere a una nación entera, y los multiétnicos a una sola región del país (un sentir fragmentario).
Para los costeños, el que no nació en la Costa, es del “Pacífico”. Sienten aversión por los “managüenses” y por el resto de habitantes del país que no somos originarios de esa región.
Sienten añoranzas por el pasado, y cuando se refieren a los mestizos-campesinos lo hacen de una manera racista. Llaman “invasores” a los campesinos pobres del “Pacífico” que van en busca de tierras para trabajar, y que para subsistir se han introducido en las selvas del Atlántico nicaragüense convirtiéndolas en pequeñas “fincas”.
Acusan a los mestizos de despalar indiscriminadamente la región convirtiéndola en potreros y sembradíos, para el usufructo ganadero y agrícola. Pero no dicen que personas costeñas ciento por ciento, en contubernio con algunos aliados del “Pacífico”, sacaron decenas de miles de pies cúbicos de maderas preciosas de la Costa Atlántica, con helicópteros de la Fuerza Aérea Sandinista (FAS) para enriquecimiento de comandantes sandinistas, sus familias, “colaboradores” y amigos más cercanos.
También evitan hablar sobre el tema de la venta a extranjeros de los Cayos Perlas, para beneficio de los costeños involucrados en este “negocio” con los bienes del pueblo. Y de la corrupción administrativa de algunos funcionarios costeños, sus asistentes y colaboradores .
La mayoría de los integrantes de las etnias de la Costa no trabajan la tierra, pero los mestizos sí. Es difícil conocer a un afro-nica campesino. Se cuentan “con los dedos de la mano”.
Aducen que las tierras pertenecen exclusivamente a las etnias costeñas, porque los reyes moscos o caciques las repartieron a las razas indígenas hace muchos años. Por lo tanto, el resto de nicaragüenses no costeños son “abusivos” y “entrometidos”. Según ellos, no tienen derecho a trabajar las tierras costeñas. Pregunto: ¿la región Atlántica no es parte del territorio nicaragüense? La Constitución Política dice que todo ciudadano tiene derecho a fijar su residencia en cualquier parte del territorio nacional. Esto es válido tanto para los habitantes del Atlántico como del Pacífico. El territorio nacional es único e indivisible.
Los sentimientos egoístas nos dividen. Por eso Nicaragua no prospera.
Hago alusión a una cita bíblica: “Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá” (San Mateo 12:25).
Por su lado, los habitantes de Nueva Guinea, Muelle de los Bueyes y El Rama, aspiran a constituirse en un departamento del interior de la República. O sea, lo que ellos llaman “gente del Pacífico”.
¡Los costeños no pusieron un solo grano de arena para la formación de este futuro departamento! Pero sí, por los radios locales de Bluefields defienden a “capa y espada”, como parte del territorio costeño, lo que hoy es Nueva Guinea. Dicen que Managua quiere quitarles lo que les pertenece.
¡Son los mismos habitantes de estos lugares los que quieren constituir o construir sus propios municipios! ¡Son los únicos que pueden hacerlo! ¡Son los únicos que se lo merecen! ¡Ellos construyeron su propio futuro, sin ayuda de los costeños!
Recuerdo que el departamento de Boaco era municipio del departamento de Chontales, que San Miguelito —que vio nacer al intelectual Carlos A. Bravo—, pertenecía también al departamento de Chontales, y hoy pertenece también al departamento de San Carlos. ¿Qué hicimos los chontaleños para evitar que “cercenaran” nuestro departamento? Sencillamente nada, porque comprendemos que son pasos de crecimiento que se van dando durante el desarrollo de cualquier país del mundo.
Esas divisiones o “ajustes” de geografía política son para mejorar el sistema administrativo de los recursos económicos de cada uno de los sectores productivos y urbanísticos de nuestra Patria.
¿Acaso estas tierras fueron sacadas del país? ¿No están siempre “bajo el nicaragüense sol”? ¿No están cobijados por la misma bandera azul y blanco de la Patria, de Darío y Sandino?
Lo que ellos llaman “Autonomía”, o mejor dicho, el concepto autonómico que manejan se refiere al dominio exclusivo de las diferentes etnias sobre los recursos terrestres y marítimos. Que los recursos que genere la tierra y la pesca sean para beneficio solamente de los costeños. Los mestizos del “Pacífico”: ¡Fuera! Esas riquezas son sólo para los costeños.
Si los habitantes de los demás departamentos pensáramos igual que los costeños, sería la ruina total para nuestra nación. Sería el caos. Por eso mi pregunta: ¿es esto autonomía o segregacionismo? La autonomía está bien, pero del segregacionismo, ¡Dios nos libre!
* El autor es poeta y escritor. 
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