Escepticismo y sorpresa ronda restos de Somoza García
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 | Lectores de LA PRENSA preguntan si es posible encontrar a Sandino y Rigoberto |
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La cripta de los oficiales de la Guardia Nacional, donde descansan los restos de Anastasio Somoza García y Luis Somoza Debayle, fue legalizada a nombre de la Familia Somoza Urcuyo por la Alcaldía de Managua. |
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Xiomara Chamorro xiomara.chamorro@laprensa.com.ni
Siempre estuvieron ahí. La realidad no parece fácil de aceptar y el escepticismo es la primera reacción al hallazgo de los restos de Anastasio Somoza García y Luis Somoza Debayle en el Cementerio Occidental de Managua.
Para el periodista Roberto Sánchez, investigador histórico y responsable de este hallazgo, la reacción es normal, pero considera que las pruebas son contundentes.
Un proyecto de la Alcaldía y Buenos Días
Sánchez aclara que el financiamiento de este proyecto de investigación no proviene de la familia Somoza, sino que es parte de un programa de la Alcaldía de Managua llamado “Rescate de la memoria histórica de Managua”, y de un programa semanal histórico del programa Buenos Días de Canal 12.
Todo empezó con el rescate del Cementerio San Pedro y luego en otros cementerios de Managua, andén por andén, en la búsqueda de la tumba de ex presidentes de Nicaragua.
“En el Cementerio General Occidental encontramos la tumba del general Tomás Martínez, el hombre que mantuvo la lucha frontal contra William Walker y al que jamás se le ha puesto una flor en las Fiestas Patrias de septiembre”, dice Sánchez.
En la búsqueda también se encontraron las tumbas de Adán Cárdenas, Adolfo Díaz, el general Emiliano Chamorro, Carlos José Solórzano, José María Moncada, René Schick, el presidente interino Julián Irías, y del triunviro, general Roberto Martínez Lacayo.
“Cuando llego a la cripta de los Somoza, pensamos que íbamos a poner una placa que dijera que ahí habían estado sepultados Anastasio Somoza García y Luis Somoza Debayle, fue entonces cuando nos preguntamos sobre el paradero de esos restos”, relata Sánchez.
El punto de partida, sin duda, fue la leyenda que estableció que en la insurreccionada madrugada del 17 de julio, los Somoza en su huída, montaron los féretros en una limusina antes de salir del país.
Sánchez comenta que un alto ex oficial de Inteligencia del Ejército de Nicaragua le expresó que ese supuesto operativo nunca pudo ser posible, porque Anastasio Somoza Debayle salió en helicóptero de su bunker al aeropuerto, ya que la mayoría de las calles estaban prácticamente tomadas.
Cada fuente consultada por Sánchez iba desvirtuando la leyenda, y más aún cuando algunos testigos le confirmaron que pocos días después del 19 de julio, el féretro de Somoza García se encontraba a unos 50 metros de la cripta de oficiales de la Guardia Nacional, lo que indicaba que la versión de los féretros en la limusina no podía ser verdad.
De esa misma manera, el conocido periodista Manuel Eugarrios, ex reportero de LA PRENSA, le refirió que poco después del triunfo sandinista llegó hasta el Cementerio Occidental en compañía del reconocido fotógrafo Cruz Flores, aún en este rotativo, y tomaron fotos de los restos dispersos de Somoza García fuera de la cripta y en medio de la basura del lugar.
Con estas dudas, confirmó con viejos panteoneros la precariedad de la leyenda.
“Jamás se me ocurrió que los restos de alguien que tuvo tanto poder estuvieran ahí en esas condiciones, precisamente porque yo también estaba afectado por la leyenda, sin fijarme que a la par de los pocos restos encontrados de Somoza García apilados junto a una cruz, se encontraba intacta la tumba de Luis Somoza”, comenta Sánchez.
La prueba del ADN
Con estas presunciones, Sánchez logró establecer contacto con Álvaro Somoza Urcuyo, hijo de Luis Somoza, quien se encargó de realizar las pruebas de ADN en un laboratorio de Estados Unidos, que confirmaron la procedencia de los restos investigados.
“Lo que yo sé es que los Somoza Urcuyo, con mucha discreción, estuvieron pagando un panteonero, primero para que guardara los restos dispersos y después para que limpiara”, dice Sánchez.
Una leyenda protegió los restos
Sánchez señala que cuando preguntó a los Somoza sus razones para no desmentir la leyenda sobre los restos, éstos manifestaron que durante el gobierno sandinista no vieron condiciones para decirlo, porque pensaron que si se sabía que estaban en el Cementerio no imaginaban qué reacción se iba a producir y prefirieron callar la verdad.
Actualmente, Sánchez señala que la Alcaldía de Managua ya legalizó a nombre de la familia Somoza Urcuyo la cripta de oficiales de la Guardia Nacional.
¿Y Sandino?
El hallazgo de Sánchez provocó una serie de inquietudes que ayer fueron expresadas por lectores de LA PRENSA que llamaron preguntando si las investigaciones podrían resolver el secreto mejor guardado de la historia: ¿Dónde están los restos de Sandino? Y Rigoberto López Pérez, ¿dónde está?
Sánchez considera que la indolencia de sucesivos gobiernos, de instituciones e investigadores, es la responsable de que sea muy difícil dar una respuesta.
Todo hace indicar que la leyenda continuará custodiando a Sandino y Rigoberto, y que el poema de Ernesto Cardenal escribirá la historia de esos restos, que asegura que su tumba “es todo el territorio”. 
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