La muerte: ¿principio o fin?
Ricardo Cuadra García ricardo.cuadra@laprensa.com.ni
¿Hay vida después de la muerte? Es una pregunta que todos se hacen y que ha desconcertado a la humanidad durante milenios. A lo largo de los siglos, las distintas civilizaciones han reflexionado sobre este tema, y al respecto han surgido diferentes teorías.
Los antiguos egipcios, fervientes creyentes de la vida en el más allá, momificaban a los muertos para que al resucitar lo pudieran hacer en su mismo cuerpo. La momificación está basada en la leyenda de Osiris, en la que su envidioso hermano Seth descuartiza su cuerpo, cortándolo en catorce partes para impedir su resurrección.
Las principales religiones del mundo concuerdan en que la vida no termina con la muerte, sino que apenas comienza. Pero, ¿qué sabemos de la vida después de la muerte? Entre todas las respuestas tan diferentes que nos proponen... ¿cuál creer y en quién creer?
Los materialistas, los “ateos”, aseguran que todo termina con la muerte y el mundo sigue girando. Los partidarios de la reencarnación alegan que hay varias vidas sucesivas y que hasta podemos reencarnar en animales.
RESURRECCIÓN CON EL MISMO CUERPO
Por su parte, cristianos, judíos y musulmanes, creen que hay una vida eterna junto a Dios. Los cristianos aseguran que resucitaremos con nuestro cuerpo, igual que lo hizo Jesucristo.
El cielo y el infierno son los lugares, según algunas religiones, que esperan por nosotros después del Juicio Final, donde entregaremos cuentas de nuestros actos. Esto no preocupa a los hindúes, quienes tienen fe en la reencarnación, pero sí a los musulmanes, quienes creen, igual que los cristianos, que habrá un día de juicio después de la muerte, en el que se presentarán ante Dios, Alá, “como si compareciéramos ante un tribunal”.
Según la fe islámica, Alá evaluará, igual que Dios para los cristianos, el comportamiento de cada persona y la enviará al paraíso o al infierno.
Los Testigos de Jehová, religión que asegura que Satanás es el gobernante invisible del mundo, cree “que la esperanza de los muertos es la resurrección...” Pero que “sólo un pequeño rebaño de 144,000 personas irán al cielo para gobernar con Cristo”.
El alma humana, según sus enseñanzas, “deja de existir en el momento de su muerte”. Esta religión es una de las más criticadas por sus adversarios por predecir en varias ocasiones “el fin del mundo”, y por no permitir a sus miembros recibir transfusiones de sangre.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones), fundada por José Smith, considera que la muerte es la separación del cuerpo físico con el espíritu, “pero, ¿adónde va el espíritu? Las escrituras no dicen mucho sobre adónde va, pero nosotros entendemos que los espíritus van a un lugar determinado que el Señor lo ha señalado y que no está muy lejos de nosotros”, asegura el obispo Pedro Avilés, presidente de la Estaca Managua.
La doctrina “mormona” pregona que mientras uno se encuentra en el “mundo de los espíritus”, si no es miembro de su Iglesia, tiene la oportunidad de aceptar el Evangelio y así poder pasar las eternidades junto al Padre Celestial. Luego de permanecer en el mundo de los espíritus ocurría el juicio de parte de Dios, quien nos condenará al cielo o al infierno. Para ellos en el cielo existen Tres Grados de Gloria, donde estarán los más fieles y justos.
EL BAUTISMO POR LOS MUERTOS
Como parte de este “Plan de Salvación” los mormones practican el bautismo por los muertos, algo que alegan se practicaba en los primeros años del cristianismo. Éste tiene la finalidad de ayudar a las personas “que no conocieron el Evangelio” a que tengan la oportunidad de salvarse, aunque explican que no quiere decir que la persona se salve, pues es sólo una ayuda, ya que si la persona por la que se bautiza no se arrepiente en el mundo de los espíritus, no podrá estar ante la presencia de Padre Celestial.
Los mormones, igual que los Testigos de Jehová, son de los religiosos más atacados en el mundo, y muchas veces acusados de no creer en Cristo, algo que desmiente el obispo Avilés. “Somos cristianos y no tenemos muchas mujeres como cree la gente”.
La poligamia fue una práctica de esta religión en sus inicios debido a causas muy especiales, explicó, y desde hace muchos años fue abolida.
La Iglesia Católica promulga que “la muerte no es el final de todo, sino un paso, aunque parezca contradictorio a la vida”, asegura el obispo Jorge Solórzano, quien agrega que “la verdadera vida, la verdadera patria es junto al Señor”.
Según el catecismo, el artículo 1020 reza que “todos vamos a resucitar a una vida eterna, los que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados van a resucitar y vivir para siempre con Cristo”.
“Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación a fin de obtener la santidad necesaria para entrar a la alegría”. La Iglesia Católica llama a esta purificación final de los elegidos: Purgatorio.
Según Solórzano, “Jesús nos advierte que estaremos separados de Él si omitimos socorrer las necesidades graves de los más necesitados, si pecamos”. Entonces “si morimos en pecado mortal, sin estar arrepentidos, significa estar separados de Él y eso es el infierno”.
La doctrina católica dio un giro enorme el año pasado con las declaraciones de Su Santidad el papa Juan Pablo II, quien afirmó que el infierno no existe. Al respecto, Solórzano explica esto: “el Papa ha dicho que el lugar que se representaba como un lugar de tormento así específico, como un estado, no existe, sólo que es simbólico, como se ha representado como el fuego que nunca se apaga que hablan los evangelios, eso es una expresión simbólica, una explicación literaria, para explicar que es un sufrimiento eterno el estar lejos de Dios. Pero el infierno existe como estado, que es una separación total de Dios.
“Los sacrificios que se hacen por los muertos, el sacrificio de la misa, alguna oración o algún otro sacrificio, eso va purificando de sus pecados leves a los que están en el purgatorio”.
“Cristo nos dice que las personas que creen en Él, cuando mueren pasan a su presencia, para estar eternamente con Él en paz, en bendición, en un lugar de enorme privilegio y gozo”, asegura William W. Conard, de Billy Graham Evangelistic Association.
“En cambio, dice que los que no creen en Él irán a un lugar de peligro, de tribulación, que para nosotros es muy triste, pero cuando lees los cuatro evangelios te das cuenta de que Cristo habla del infierno, y muchos cristianos no quieren darse cuenta de esto, pero es la realidad”. Conard asegura que los creyentes pasan directamente al cielo, sin esperar el Juicio Final, y los que no lo son sí recibirán juicio.
¿QUÉ DICE LA BIBLIA?
El apóstol Pablo dedica un capítulo entero a la seguridad de que los muertos serán levantados. Muestra especial interés en demostrar que si Cristo no resucitó de los muertos, entonces nadie más podrá hacerlo. En tal caso, “también los que durmieron en Cristo perecieron” (1 Corintios 15:18). Observe lo que esto implica: si en este caso, aun los creyentes en Cristo “perecieron”, con mucha más razón perecerán los que no creyeron.
-Pero no existe duda alguna sobre esto, dice Pablo. Cristo realmente resucitó de entre los muertos (vea la impresionante lista de testigos oculares en los versículos 3-8 de este capítulo).
-En el resto de este capítulo, Pablo declara que para los fieles muertos habrá un cambio de naturaleza después de su resurrección: “La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”. Nuestra naturaleza actual es mortal y corruptible; pero cuando los muertos sean resucitados, deberán ser “transformados”: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”. Así se cumplirá la palabra: “Sorbida es la muerte en victoria” (50-54).
-La recompensa de los justos no consiste en una existencia espiritual en algún otro lugar. Consiste en la seguridad de recibir en la resurrección un cuerpo incorruptible que no podrá corromperse y perecer como ocurre con nosotros actualmente, pues nunca más estará sujeto a la muerte. La razón de esto es muy importante: Dios tiene para los fieles un trabajo que hacer en el futuro.
LA VERDADERA VIDA ES JUNTO AL SEÑOR
La Iglesia Católica promulga que “la muerte no es el final de todo sino un paso, aunque parezca contradictorio a la vida”, asegura el obispo Jorge Solórzano, quien agrega que “la verdadera vida, la verdadera patria es junto al Señor”. 
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