Vicente Padilla: Nicaragüense destacado en Grandes Ligas
“Nunca imaginé tanto”
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 | Lanzando por encima de las expectativas, Vicente Padilla parece un veterano entre las luminarias del béisbol de Grandes Ligas y se ha convertido en una esperanza para Nicaragua, país acechado por malos ejemplos. Con mucho esfuerzo, armado de una poderosa bola rápida, Padilla supera sus limitaciones a la vez que llena de orgullo a un país entero |
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Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Vicente Padilla apareció en las Grandes Ligas cuando más lo necesitábamos. Denis Martínez ya era parte de nuestros recuerdos y el juego de Marvin Benard había sido reducido a esporádicas actuaciones. Justo ahí emergió Padilla, y mantuvo a salvo nuestro nexo sentimental con las Ligas Mayores.
Tres años después de haber saltado hacia el béisbol profesional, Vicente no sólo ha alcanzado las Grandes Ligas, sino que se ha elevado a los niveles reservados para los astros, mientras seduce a una nación urgida de referentes.
Padilla, puede que no posea la mirada de un tigre, pero a menudo lanza con ferocidad. Tanto es así, que se ha vuelto uno de los lanzadores más temibles de su liga y fue reconocido al ser incluido en el Juego de Estrellas.
“Fue una experiencia increíble. Estar a la orilla de tantos jugadores estelares es como un sueño. No pude evitar darle gracias a Dios por esto que me ha sucedido”, señala el nica con emoción en su voz y extrañamente abierto.
Vicente no posee la virtud de ser comunicativo, habilidad tan esencial en este mundo contemporáneo, pero usualmente habla con sinceridad y simpatía, sin decir mucho. Y además, los Filis no lo han firmado para dictar discursos.
En Filadelfia lo aprecian por su capacidad como monticulista, factor que le ha permitido entrar profundo en el afecto popular y convertirse en una esperanza, en medio de una temporada deprimente para su equipo en la Liga Nacional.
Desde el hotel en Nueva York, en el cual los Filis están hospedados para la serie de este fin de semana contra los Mets, Vicente Padilla habló para LA PRENSA sobre su experiencia en el Juego de Estrellas, su vida y sus pretensiones.
Hablemos del Juego de Estrellas, ¿qué significó para vos haber sido convocado?
“Pienso que es un premio al trabajo que he realizado. Me sentí en otro mundo. La verdad es que nunca pensé que me sucederían muchas cosas de las que he vivido”.
Sinceramente, ¿te molestó haber sido ignorado y luego llamado a última hora?
“Creía que me llamarían desde un primer momento y al no salir en la lista me resentí un poco, pero me dije que no dejaría que eso me afectara. Y cuando al fin me convocan, me emocioné mucho, llamé a mi mamá, y me dijo que Dios siempre responde”.
Ahora, una vez en el juego, todo hacía indicar que no lanzarías.
“Es cierto, pero la verdad es que me conformaba con estar cerca de toda esa gente. Además, ya le había dicho al manager Bob Brenly que sentía cierta incomodidad en el brazo, y él me dijo que me usaría sólo si era estrictamente necesario”.
Cuando finalmente subiste al box, ¿qué había en tu cabeza?
“Me sentí un poco tenso porque el juego estaba empatado (7-7) y ahí no podés fallar. Además, lo estaba viendo mucha gente. Pero saqué dos outs rápido y pronto me sentí en calor. Pensé que muchos nicaragüenses estaban siguiendo el partido por TV y no quería decepcionarlos”.
Cuando boleaste a Omar Vizquel, ¿qué pensaste?
“Que tenía que meter más el brazo porque no quería salir como el derrotado del juego. Pero en ese momento, yo ya estaba emocionalmente estabilizado. La presión la sentí al inicio. Entonces me propuse no dejar llegar a Vizquel al home”.
¿Con quiénes te sentiste más identificado entre las estrellas?
“Bueno, hablé con varios ahí, pero sobre todo estuve con mis compañeros Scott Rolen y Jimmy Rollins”.
Podríamos decir que quedaste a un hit de ser el Jugador Más Valioso del partido.
“Sí, hombre. Yo estaba claro de todo eso. Y cuando me ponché, le tiré con todo para ver si le pegaba a la bola, pero qué va. Freddy García me tiró una gran curva que el bate no pasó ni cerca del lanzamiento”.
Haber ido al Juego de Estrellas, ¿te trae algún beneficio económico específico?
“No sé de cuánto, pero se me dijo en el equipo que me darán un bono”.
EL GRAN SALTO
A Vicente Padilla le tomó únicamente 10 meses y 27 partidos en las Ligas Menores para alcanzar las Grandes Ligas. Al menos en las últimas décadas no existe otro caso igual con un pelotero de Latinoamérica. Sin embargo, las cosas no fueron tan fáciles como podría suponerse.
¿Llegar hasta donde estás ahora mismo, ha sido un proceso difícil?
“Claro, pero ha valido la pena. Cuando yo firmé, me dije: voy a tomar esta oportunidad y vamos a ver qué pasa. Pero dentro de mí, yo pensaba que si llegaba a doble A o triple A, al menos no me daría la pena que deben pasar el montón de jugadores que han devuelto para Nicaragua”.
¿Cuándo te percatás de que podés volar más alto?
“Cuando me mandan de clase A, directo a triple A. Recuerdo que pensé, bueno, ahora estoy a la orilla. Con un esfuercito más y llego (a las Mayores). Mi entusiasmo creció y le puse más empeño”.
Muchos creemos que tu ascenso fue muy rápido, ¿qué creés vos?
“Sí, así fue. Me puse nervioso y no lancé bien, pero fue una buena experiencia, porque descubrí que ajustando ciertos detalles en mis lanzamientos, yo podía regresar y tener éxito”.
A la par de tu progreso como lanzador se vio también tu madurez como persona, ¿qué fue lo que estimuló ese avance?
“Creo que el momento que me hizo madurar fue cuando tras dejar de lanzar con el Rivas, quedé varios meses sin trabajo y pasé algunos apuros económicos. Pensé que era injusto que mi familia y también yo, estuviéramos pereciendo y yo echado en la casa. Esto no me volverá a pasar, me dije, y volví a los entrenamientos con una actitud diferente”.
Pero aun así fuiste enviado de nuevo a las menores.
“Sí, pero me alegró que eso sucediera porque no me estaban poniendo a lanzar en las Mayores y llegué al Scranton con la determinación de aprender a pitchear para que no me volvieran a bajar. Tuve la suerte de que me encontré con Goose Gregson, un gran entrenador de pitcheo, que pese a ser pelo amarillo totalmente habla mejor español que muchos de nosotros. Eso me facilitó todo”.
MÁS DE LO ESPERADO
Después de un magistral desempeño en las menores (7-0 y 2.42) viajó a México donde terminó de forjar su carácter, al situar sobre sus hombros el futuro de los Tomateros de Culiacán y los llevó a la cima. De modo que llegó al entrenamiento de primavera, listo para brillar con los Filis.
¿Cuál fue el mejor en la gira por México?
“El hecho de poder lanzar trayectos prolongados y hacerlo con dominio. Me ayudó poder manejar la presión de un equipo muy popular, con una gran fanaticada y con estadios llenos. Eso me fortaleció mentalmente porque lanzamientos duros siempre los he tenido”.
¿Nunca imaginaste alcanzar el estatus que tenés ahora?
“No. Nunca lo imaginé. Sé que es una bendición de Dios, porque aparte de mi propia realización he podido ayudar a mi familia a salir de tantas limitaciones que hemos pasado. Sólo espero tener salud para mantenerme un buen tiempo y luego retirarme para vivir decentemente”.
A propósito, ya se habla de tu contrato que termina al final de la temporada, ¿qué puede pasar en ese aspecto?
“Mi abogado está hablando sobre eso con los Filis. Hay dos opciones: o me firman barato por un año más y luego me vuelvo agente libre (al finalizar 2003) o me aseguran por unos dos años y con una buena suma de dinero. Quizá ocurra esto último, pero vamos a ver qué pasa”.
En este momento, ¿cuánto ganás?
“Mi contrato es por 245 mil dólares, unos 20 mil mensuales”.
¿Y en qué los invertís?
“En Nicaragua tengo una granja avícola y aquí (en Filadelfia) a través de mi abogado he hecho algunas inversiones, pero no son mayor cosa”.
¿Cómo es tu relación con el manager Larry Bowa?
“Buena. Cuando uno está haciendo bien el trabajo te tratan bien”.
¿Te molesta o te agrada que a menudo se menciona a Denis Martínez cuando se habla de vos?
“A nadie le molesta que lo mencionen junto a los buenos. Denis hizo su historia y estamos muy orgullosos. Ahora vamos a ver qué es lo que Dios decide respecto a mí”.
¿Cómo imaginás esta segunda mitad de temporada?
“Bueno, yo quisiera ganar otros diez juegos, sin embargo, sé que no es fácil. Pero al menos voy a hacer el esfuerzo. Me siento bien, salvo un leve dolor que he sentido en el brazo, pero no es nada serio”.
¿Cuáles son tus lanzamientos? ¿qué es lo que lanzás?
“Recta, que es mi principal arma, lo mismo que mi slider, sinker, curva y recta cortada (cutter). Este lanzamiento que es como un sinker, pero que rompe para el otro lado, ha sido clave”.
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