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SáBADO 6 DE JULIO DEL 2002 / EDICION No. 22781 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Sor María, nuestra Santa

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Arcadio Xavier Arana Poveda
arcaman@mixmail.com

Es un privilegio para los nicaragüenses y Centro América la Beatificación de Sor María Romero, una mujer llena de virtudes, que dejó todo por entregarse de lleno a la congregación María Auxiliadora exclusivamente para servir al prójimo, para dar de comer al hambriento no sólo físicamente sino que también espiritualmente; cumplió de manera amplia a las Cartas de Santiago, alimentando su Fe con obras, Santiago es explícito al decir Hermanos míos de qué vale decir que tenemos Fe si no realizamos obras, pues la Fe se alimenta con obras, Sor María nunca juzgó a las personas por su estatus, Santiago expresa en sus cartas por qué nosotros si vemos entrar a un banquete a una persona muy bien vestida, reluciente de joyas y anillos le obsequiamos el mejor lugar, en cambio si entra un mendigo le damos lo que sobra y el peor lugar, quiénes somos acaso nosotros para discriminar o juzgar al ser humano. Sor María siempre decía si la Virgen Santísima lo permite mañana... pues como dice Santiago nosotros somos como la neblina que de pronto se ve y de pronto no se ve somos temporales en este mundo, todo es una vana ilusión. Con su agüita famosa que daba, que decía ella que se la había dado la Virgen y que era milagrosa y con sus oraciones a la Virgen: “Virgen María, con vos cuento, en vos confío, en vos me abandono”, así como también con su campanita ayudó y sanó a muchos y que ahora sirve como base para su Beatificación, se perfecciona aún más la Beatificación de Sor María Romero con el reconocimiento del Vaticano del milagro extraordinario que hizo a la pequeña costarricense María Solís que coincidentemente llevan las dos el mismo primer nombre, después de habérsele pronosticado a esta niña por medio de ultrasonido labio leporino y ausencia de paladar, su nacimiento fue absolutamente normal, gracias dice la niña al milagro de Sor María Romero. A los nicaragüenses nos queda únicamente decir cinco palabras: “Pon tu mano sobre mí madre mía”.

El autor es abogado.  
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