Campesina fue asesinada por celos
 | Su cónyuge la mató de un machetazo y luego argumentó que ella se lo había pedido |
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Juan Carlos Sarmiento COLABORADOR/MATAGALPA sucesos@laprensa.com.ni
De asesinato atroz consideró la Policía de Matagalpa la muerte de la joven campesina Justina Guido Hernández, de 18 años, tras investigar la versión de Alejandro Altamirano Pérez, de 20 años, quien argumentó que la mató porque ella se lo pidió.
Altamirano Pérez trató de ocultar los hechos al declarar que su compañera de vida la tarde del lunes le había pedido que le quitara la vida, pues según él, sus suegros se oponían a que la muchacha fuera su mujer.
En investigaciones del crimen pasional, ocurrido en San José de Sofana, municipio de Siuna, la Policía determinó que la víctima se encontraba en la casa de su mamá cuando Alejandro llegó a buscarla y se molestó al verla platicando con un desconocido que portaba una pistola, por lo que se fue a su casa sin decirle nada y regresó momentos después armado de un machete.
Ya el desconocido se había retirado de la vivienda y Altamirano Pérez llamó a su cónyuge a un cuarto, en donde una vez dentro le asestó el mortal filazo que cercenó la cabeza de la víctima.
Una vez que ejecutó el crimen, el autor huyó de la casa con pretensiones de dirigirse hacia Jinotega, pero a las 07:00 p.m. del martes efectivos policiales que se encontraban en un retén en el empalme que comunica con Siuna y Bonanza lo miraron sospechoso, pues aún portaba el machete ensangrentado.
Al sentirse descubierto, Altamirano Pérez confesó que iba a entregarse a la Policía de Waslala porque el día anterior había matado a su mujer, quien le pidió que le diera muerte.
Finalmente, las autoridades determinaron que el crimen fue cometido por celos y no por las razones expuestas por el asesino. 
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