Prisión para mexicanos
Mercedes Peralta CORRESPONSAL/LEON sucesos@laprensa.com.ni
Auto de segura y formal prisión dictó ayer el Juez I de Distrito del Crimen de León a los mejicanos Víctor Jesús Martínez Fierro (32), Abraham Antonio López (34), por el delito de “Tráfico Interno de estupefacientes”. Fueron detenidos en León en un circo internacional, donde trabajaban y aprovechaban para vender hierba de origen “jaimaquina”.
Además fueron investigados Germen Luna y María Salvadora Aguinaga Rosales (25) cónyuge de Martínez Fierro, a quienes les encontraron restos de marihuana en las bolsas de sus pantalones. Para éstos, el juez dictó sobreseímiento provisional.
La detención de las cuatro personas se realizó en un operativo antidroga realizado por la Policía el 19 de Junio en la plaza de Sutiava, donde estaba instalado el circo.
La Policía encontró dos paquetes conteniendo marihuana con un peso total aproximado a las cinco libras, que se encontraban empacadas con sellador dentro de una bolsa plástica, en el piso de un perchero instalado en la cabina del camión placas 090CL2, propiedad del circo y del cual Martínez Fierro era el conductor.
A éste se le ocuparon un mil dólares en efectivo, una sierra y una navaja color amarillo. Abraham Antonio López, quien fue detenido en estado de ebriedad, habría declarado ante la Policía que él servía de intermediario entre Martínez Fierro y los clientes que compraban marihuana, que la calificó de origen “jamaiquino”.
El vehículo tipo cabezal, se encontraba estacionado en la esquina Suroeste de la Iglesia de Sutiava, como parte de los vehículos del circo. Los propietarios del circo resultaron exentos de responsabilidad, pero declararon en su calidad de testigos ante el juez Douglas Toruño.
También como testigos declararon cuatro policías que participaron en el operativo y dos peritos que examinaron y dictaminaron que la hierba encontrada era marihuana.
La empresa cirquera para la cual trabajaban Víctor Martínez Fierro y el acomodador Abraham Antonio López ya salió de León; mientras los reos quedan solos, sin familia, enfrentando el proceso judicial correspondiente. 
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