ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
 
 
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / MARTES 26 DE FEBRERO DE 2002
DE PORTADA
TEMA CENTRAL
INFANTES
CONSULTORIO
TELENOVELEANDO
SAL Y PIMIENTA
EN CONFIANZA
ESCENARIO
 
Seis reglas para pelear

* Ms. Auxiliadora Marenco
marenco@cablenet.com.ni


Cuando las diferencias surgen en las parejas es sano que cada una adopte la posición que le corresponde, aun cuando esto provoque confrontaciones y roces que tensen la relación.

No somos iguales ni nos parecemos. Venimos de familias con costumbres, va-lores y características tan diferentes que es prácticamente imposible coincidir en todo en nombre de un sentimiento que las parejas dicen tener y que llaman amor.

Ser una persona madura, autónoma, con suficiente autoestima, implica tener capacidad para defender los puntos de vista propios que muchas veces nos hacen entrar en el calor de la rabia, siendo esto parte de nuestra inteligencia emocional. Por eso es sano que las parejas disientan y peleen cuando los hechos lo ameriten.

Cada pareja tendrá sus propios motivos que por su complejidad y variedad, no podemos profundizar ahora.

La pregunta sería: ¿De qué manera mi actitud ante mi pareja fomenta lo que no me gusta de él o ella?

Si estimulamos las cualidades de la otra persona en vez de resaltar sus defectos, las primeras crecerán y tenderán a disminuir a los segundos.

Con estas sencillas reglas para pelear, ustedes, amigas y amigos lectores, podrán enfrentar sus diferencias y salir más crecidos y fortalecidas en la relación con esa persona con la que le gustaría caminar por la vida cogidos de la mano, y envejecer, para saber aun a esa edad cómo pelearse con su pareja sin salir lastimados.



Reglas básicas

Apenas me limitaré a exponer cuáles serían las seis reglas básicas a seguir en una pelea y son las siguientes:

1) Sólo deben pelear los dos. Aun cuando sea por causas que tengan que ver con otros, por ejemplo los suegros o los hijos. No deben haber terceros, así sólo se decla-ren observadores o colaboradores de buena voluntad.

2) No amenazar con dejar de querer o traicionar. No prometer el fin de la relación. Si eso es verdad debe abordarse como un tema y no como una conducta a suceder en castigo de lo que la otra persona hizo o dejó de hacer. Amenazar dominados por la ira nos hace ver como mentirosos y poco coherente con lo que realmente estamos en capacidad o deseos de hacer.

3) No tener actitudes extremas de ira o de tristeza. Si el asunto que te llevó a pelear te enfurece al punto de desear agredir o destruir, es mejor alejarse. Las escenas destructivas o las lesiones físicas dejan una huella muy marcada y te clasifican como una persona violenta.

Autoagredirse, por ejemplo, nunca trajo de nuevo el amor, sólo trae el temor y la contradicción de estar con alguien que no tiene otra forma de reclamar atención.

4) No quedarse con cuentas pendientes que crean resentimientos. Estas cuentas se vuelven impagables, como la deuda externa de América Latina. Cada asunto que suceda y fomenta inconformidad hay que ventilarlo, aun cuando esto tenga que ha-cerse en diversas sesiones y conversaciones hasta su solución definitiva.

Deber a la pareja por asuntos emocionales puede ser la más tortuosa, lenta y efectiva manera para acabar con una relación.

5) Discutir por un solo asunto a la vez. No conviene aclarar varias cosas al mismo tiempo, y mucho menos revolverlas. Lo que sucedió en el pasado no tiene por qué volver a salir en el pleito del presente. Si lo hacemos así contaminamos las cosas y no resolvemos ninguna de ellas.

6) Tener siempre presente que la otra persona siempre tendrá defectos de la misma manera que yo también los tengo, y muchas veces los de ella son agrandados o creados por los míos.

*Sicóloga y Sexóloga.

---
 
OTROS ARTICULOS

Mujeres al día

Las enemigas de tus piernas

Seis reglas para pelear

Dale vida a tu cuarto

Mirna Cunningham: heroína de los indígenas