El sabor de lo exótico
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 | Llegadas desde países orientales, las comidas extrañas se han popularizado en el país con restaurantes que invitan al menos a la imaginación de qué apariencia y sabor tendrá |
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Las comidas asiáticas son tan exóticas como sanas. |
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Wilder Pérez R. wider.perez@laprensa.com.ni
Se dice que la comida entra por los ojos. Pues qué bueno para muchos, porque si en algún momento les dijeran lo que están ingiriendo, probablemente experimentarían una sensación de amargura e indignidad que les doblegaría la vida, por el solo hecho de comer lo que no sospechaban.
Aunque parezca mentira, no es raro ver a estas alturas, personas que palidecen cuando después de deleitarse con una moronga, se dan cuenta de que lo que comieron fue una suculenta ración de arroz con chile revuelto con sangre de cerdo y envuelto en una tripa del mismo animal.
Aún así eso resulta más asqueroso que exótico para los nicaragüenses, que nos quedamos boquiabiertos con la comida asiática, aún siendo mucho más sana que la del continente americano... OK, se dice que los remanentes del Frente Unido Andrés Castro sobreviven comiendo carne de mono y caballo en la selva de Bosawás, pero eso tampoco es tan extraño, menos para los que anduvieron en la guerra de los 80.
LOS MEXICANOS Y SU ENCANTO POR LOS INSECTOS
Lo que sí parece exótico, son los escamoles, que no son otra cosa que huevos de hormigas que los mexicanos se los comen fritos con frijoles, guacamole, cebolla, salsa picante y tortilla.
Ellos también saborean los gusanitos de maguey fritos y acompañados al igual que los escamoles. Eso no es nada, hacen lo mismo con los saltamontes y dicen que doraditos son más sabrosos... pero debe ser verdaderamente extraño un taco poco común de ese país que consiste en comer chinches vivos envueltos en una tortilla; si se salen no hay problema, uno los recoge del brazo y los sigue comiendo, lo bueno es que aquéllos no son venenosos. Aunque debe costar unos minutos acostumbrase a beber una sopa de color negro.
COMIDAS EXÓTICAS EN NUESTRO TERRITORIO
En los restaurantes establecidos en Nicaragua no suelen ofrecer platos tan extraños, y si algún nacional los come en el país, será por costumbre después de haberlos rechazado a primera vista. Pero no se llega al punto de comer un jugoso platillo de perro apaleado como en algunos países asiáticos.
Aquí, a pesar de los pulpos, que no saben tan bien cocidos como crudos, lo más extraño que se come es el Sushi, un arroz japonés hervido, envuelto en algas con pescado crudo, que el Restaurante Sakura prepara sólo los domingos y por encargo.
Incluso Carmen Huete, dueña del local, dice que el platillo más raro aquí es el Sashimi, un plato que originalmente se sirve en un barco, que contiene pescado y mariscos crudos, y uno hasta puede elegir el animal del que comerá, que no necesariamente se encuentra en una pecera. En Nicaragua se sirve con variaciones.
“Aquí no lo hacemos de esta manera porque debe hacerse bajo estrictas normas higiénicas”, explica Hirokaza Komishi, también propietario del Sakura.
Otro ejemplo de este cuidado es el Sukiyaki, una cazuela de verduras con filete de res que se come con huevo crudo, que originalmente es más complejo que como se escribe y se sirve, y por eso ponen aparte otros ingredientes para que el cliente lo resuelva a su gusto, se come con un huevo crudo, pero si el cliente lo desea, obvia el huevo.
Mientras, en el Restaurante tailandés Ta-fa, lo que sirven es sopa negra. Pero al parecer, a los nicas les gusta porque según Ibet Galo, responsable de cocina, apenas ven el color extraño y ya quieren una de ésa. El color lo da la carne de res y las verduras de origen chino. También se sirven las meras patas de los cerdos, fritas y con salsa de soya.
Son platillos que por novedosos y exóticos se consumen poco en el país, pero quienes los han probado coinciden en que, al menos los de Asia, son tan extraños como sanos, ya que se basan en verduras y mariscos. Pero no puede faltarles el Sake, un vino de arroz que se puede tomar caliente y que su efecto no se siente de inmediato. 
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