En memoria de Alberto Campos
Recordando a nuestro inolvidable amigo y dilecto hijo de San Marcos, Carazo, DON ALBERTO CAMPOS BRICEÑO, al cumplir tres meses de haberse marchado hacia la Patria Celestial, para hacerle compañía al Dios de las naciones, dejó en sus adoloridos hijos y a sus múltiples amistades, una estela iluminosa de gratos recuerdos que perdurarán en los corazones de los que le conocimos y apreciamos con efectos y sincero cariño.
Don Alberto nació en San Marcos, Carazo, un 20 de septiembre de 1911, fue descendiente de uno de los primeros caficultores de esta agradable ciudad, don Francisco Antonio Campos Espinosa, y doña Josefa Briceño, originaria de Rivas. Bisnieto de don Macario Campos, uno de los primeros fundadores de la Villa de San Marcos, allá por los años 1816. Según la historia de algunos pobladores, la familia que acompañó a los Campos, fueron los Aragón y los García, bisabuelo de doña Julia García de Somoza.
Don Alberto Campos Briceño, realizó sus estudios en el antiguo Seminario de Matagalpa, donde cursó el sacerdocio, filosofía y teología, pero por circunstancias familiares retornó al hogar materno, su tierra natal, donde se dedicó al aprendizaje de mecánica automotriz, profesión que ejerció con eficiencia profesional.
También impartió enseñanza de este noble oficio a muchísimos jóvenes de Carazo, quienes con el maestro Campos Briceño, laboraron en diferentes planteles de la zona cafetalera, de aquellos grandes y añorados tiempos.
También cumplió con el sagrado mandamiento del matrimonio, contrayendo nupcias con la señorita Adilia Trejo Báez, hija de una distinguida y apreciable familia acoyapina, matrimonio que se radicó en San Juan de Oriente, donde procrearon hijos que le han dado prestigio a Nicaragua, en varios campos importantes tanto espiritual como intelectual, ellos son: Monseñor Francisco Campos Trejos, Lic. Luis Fernando Campos Trejos, el pedagogo Alberto (Tito) Campos Trejos, residente en Estados Unidos, a quienes reiteramos nuestras condolencias.
Aníbal Gallegos 
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