Editorial
Las claras voces del pueblo
Los resultados de la primera encuesta de opinión sobre lo que piensan y esperan los ciudadanos del nuevo Gobierno de la República, indican que el Presidente Enrique Bolaños goza de un alto índice de aceptación popular y que la gente quiere que emprenda acciones enérgicas contra la corrupción gubernamental, y sobre todo, que castigue a los corruptos.
Dado que el nuevo gobierno apenas tiene poco más de un mes de estar funcionando, es comprensible que el Presidente Enrique Bolaños cuente por ahora con un alto índice de aceptación y simpatía popular. Aunque, lamentablemente, la mencionada encuesta de Borge & Asociados —que fue encargada por el mismo Gobierno— sólo midió la opinión ciudadana en la Capital, al parecer por el inveterado defecto de creer que Managua es Nicaragua.
De todas maneras, los resultados del sondeo son alentadores, en el sentido de que demuestran que los ciudadanos están cobrando cada vez más conciencia de la gravedad del problema de la corrupción, y de que, en consecuencia, piden al gobierno que actúe con “mano dura” contra los corruptos. Eso es lo que se deduce del dato de que el 85% de los ciudadanos exige al gobierno “poner orden” en los casos de los fraudes bancarios, los cuales causaron pérdidas de entre 300 y 500 millones de dólares que fueron absorbidas por el Estado, a cuenta de la gente que trabaja y paga impuestos.
Otro dato importante es el de que el 72.7% de los ciudadanos “considera que el Gobierno debe iniciar una investigación para juzgar a Byron Jerez —el protagonista principal del escándalo de los checazos que es el emblema de la corrupción desmesurada que hubo en el gobierno de Arnoldo Alemán— y pedir las pruebas necesarias a Estados Unidos sobre este caso”. De igual modo es significativa la información de que el 81% de los encuestados declaró que el Gobierno debe investigar a fondo el fraude en el Interbank, que arrojó pérdidas por más de 200 millones de dólares; lo mismo que el de que el 66% de los managüenses no confía, con toda razón, en los tribunales de justicia.
Hay otras informaciones interesantes en la encuesta mencionada, como por ejemplo la de que el 72% de los ciudadanos capitalinos respalda el derecho del Partido Conservador a seguir existiendo, así como el de que el 87.5% considera que Daniel Ortega ya no debe ser el líder del FSLN. Sin embargo, lo más importante de toda la información de la encuesta es lo dicho anteriormente, de que hay una opinión popular ampliamente mayoritaria de que se debe combatir a fondo la corrupción y que el nuevo gobierno debe castigar sin contemplaciones a los corruptos, dondequiera que estén enquistados.
Es evidente que la mayoría de los ciudadanos tiene confianza en el Presidente Enrique Bolaños, la que se podría convertir en un activo y determinante respaldo popular en el caso de que el primer mandatario se decidiera a convocar al pueblo para defenderse de las maniobras y acechanzas del ex presidente Alemán y su camarilla (que ya andan en reuniones “misteriosas” y posiblemente conspirativas). Y para que antes de que la camarilla corrupta actúe contra el Presidente Bolaños, poder ponerlos en el lugar que se merecen, o al menos fuera del poder. En realidad, si bien es cierto que la revolución de la honradez que ofreció impulsar el Presidente Bolaños y que Nicaragua necesita imperiosamente, sólo puede comenzar desde arriba, sin embargo, para ser efectiva no debe quedarse en las alturas, sino que tiene que bajar al pueblo y apoyarse en el respaldo y movilización de los ciudadanos, porque sólo así sería posible derrotar a los corruptos y desalojarlos de sus trincheras de poder e impunidad.
En la primera encuesta sobre el desempeño del nuevo gobierno se oyen claramente las voces del pueblo, que no está pidiendo ni esperando milagros sino exigiendo algo factible como es que se combata efectivamente la corrupción y se castigue a los corruptos. Y el Presidente Enrique Bolaños debe estar seguro de que tiene por ahora el mayor potencial de convocatoria popular y que sólo apoyándose en el respaldo de los ciudadanos es que podría neutralizar y derrotar a la camarilla alemancista. 
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