Papá de Tyson lamenta cómo vivió y murió
Silvia González Siles Corresponsal/Jinotega sucesos@laprensa.com.ni
“Yo le advertí muchas veces que dejara las armas, porque sabía que todo terminaría de esta manera. Yo no pienso mal por la forma en que murió, yo sé que no le hicieron mal. Me da dolor su muerte, pero también me da pena por todo el mal que hizo y el sufrimiento que le provocó a muchas familias”, dijo don Leopoldo Lira Orozco, de 55 años, al reclamar el cadáver de su hijo, Pilar Lira, mejor conocido como “Tyson”.
Don Leopoldo llegó calzado de botas de hule desde Bocana de Paiwas, a la morgue del Hospital “Victoria”, en esta ciudad, acompañado de otro de sus hijos de nombre Camilo, y aunque se veía sereno y firme, estaba preocupado porque no tenía una caja para trasladar el cuerpo, que ya olía mal.
Don Leopoldo dijo a LA PRENSA que había hablado con “Tyson” hace siete años, y le aconsejó que se saliera de las filas de los armados “pero él no quiso”.
“RAZONES”
Después de concluir las diligencias, el cuerpo sin vida de Tyson fue sujetado por su padre, su hermano y otros dos amigos, que lo montaron en una camioneta envuelto en la bolsa blanca en que lo trajo la Policía, para trasladarlo hasta Bocana de Paiwas.
“Tyson” se fue a la montaña a sembrar el terror “por rabia” dice don Leopoldo, quien recordó que “Tyson” le había confesado a su madre que se había alzado en armas “por venganza”, ya que cuando estaba en el Sistema Penitenciario alguien no quiso dar el aval para que lo elevaran de rango.
El hijo y la hija de “Tyson” quedaron en poder de la madre del hoy occiso, aseguró don Leopoldo, y agregó que de sus cuatro hijos, él era el único que vivía de esa forma, ya que los otros trabajaban. 
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