El doctor José Rizo, Cervantes, Kafka y yo
León Núñez
Durante los últimos cinco meses del año pasado asistí a varios actos culturales realizados en la biblioteca del Banco Central. Como no acostumbro apuntar las fechas de los actos a los que asisto me es difícil recordar los días en que se celebraron. Mi memoria sólo registra los actos en sí, sus protagonistas principales y alguna que otra cosa que pudiera haberme llamado la atención.
En este sentido recuerdo que asistí en esos cinco meses a muchos actos, entre ellos, la presentación del ilustrativo y extraordinario libro “Matagalpa y sus gentes” de Eddy Kuhl; la presentación de los “Documentos históricos de Nicaragua” por el propio doctor Rizo; la presentación del libro “Historia social de las ideas” de Kraudy y la presentación de la obra de la doctora Ramos. Asimismo, recuerdo haber asistido, siempre en el Banco Central, a un acto que se realizó en homenaje al doctor Emilio Alvarez Montalván. También durante los citados cinco meses asistí a otros actos que en este momento no puedo precisar.
Es posible, como dice el doctor Rizo, que mi memoria me haya jugado una mala pasada y que haya sido en un acto distinto al de la presentación de la obra de la doctora Ramos cuando don José saludó a don Julián, siendo irrelevante, para el mensaje que lleva mi artículo anterior, el hecho de que yo me haya equivocado en la identificación del acto en donde don Julián tuvo el honor de ser saludado por el doctor Rizo.
Por otra parte, yo creo que al doctor Rizo su memoria también le está jugando una mala pasada, porque aunque no haya sido en el acto de presentación de la obra de la doctora Ramos cuando él saludó a don Julián, yo insisto en que sí asistió a dicho acto, a no ser que yo haya visto a un doble del doctor Rizo, pues en su primer escenario nos habla de la posibilidad de que yo haya visto a su doble, a la “imagen distorsionada” de alguien con quien él guarda algún parecido.
Ahora bien, la coartada de la misa, aunque de mucho impacto, no es convincente. Hay que investigarla. Teniendo en cuenta que en este país muchísimos políticos pueden estar y no estar al mismo tiempo, y habida consideración de que los actos que se realizan en Nicaragua no empiezan cuando deben empezar ni terminan cuando deben terminar, lo que permite la posibilidad de que en muchas ocasiones, sin necesidad de utilizar dobles, la gente pueda cumplir a veces no sólo con dos sino con más invitaciones, y siendo un hecho cierto de que aquí casi todos los políticos también pueden ser y no ser al mismo tiempo, yo sugiero que se forme una comisión que identifique, en primer lugar, el acto en que el doctor Rizo saludó a don Julián y en segundo lugar, que averigüe si el ya famoso saludo sucedió con anterioridad o con posterioridad al cuatro de noviembre pasado.
Yo estaría de acuerdo que la comisión mencionada fuera presidida por el propio doctor Rizo, pues tengo entendido que ha sido encargado por el ingeniero Bolaños para “servir” al pueblo de Nicaragua en la presidencia de casi todas las comisiones habidas y por haber. Yo tengo confianza total en el doctor Rizo, pues estoy seguro que, aún con su interés en que yo informe ya a los analistas políticos de Acoyapa que él no ha cambiado, estoy seguro, repito, que actuaría apegado a la verdad, a la que tanto ama.
Si la comisión demostrase que el doctor Rizo saludó a don Julián en un acto realizado con posterioridad al cuatro de noviembre pasado tendremos que concluir que no fue tan mala la jugada que me hizo mi memoria, pero si el resultado arrojase que don Julián fue saludado por el doctor Rizo en un acto celebrado con anterioridad al cuatro de noviembre, tendré que aceptar con gran placer intelectual la imaginación manchega que don José, como admirador del Quijote, me atribuye.
Este último resultado me colocaría a la vez en el segundo y tercer escenario que plantea el doctor Rizo. Y tendría razón, porque antes del cuatro de noviembre no sólo me imaginé, sino que soñé que el ingeniero Bolaños y el doctor Rizo iban a ganar las elecciones. Realmente después del 11 de septiembre cuando me encontraba con ellos me imaginaba encontrarme con el Presidente y el Vicepresidente de la República. Pero a esta imaginación sólo la motivaba el bien de Nicaragua y no el ferviente deseo de seguir “sirviendo” a la Patria desde el alero del Presupuesto General de la República. Todo el mundo sabe que nunca, jamás, volveré a ser empleado público ni a participar en actividades políticas partidarias, de tal manera que mi desinterés en “servir” excluye el interés de mentir.
Yo agradezco al doctor Rizo que me haya recordado las “tierras” del Ingenioso Hidalgo, “algo parecidas” a las de la Nicaragua actual, en donde políticamente no existe la frontera entre lo posible y lo imposible, entre lo real y lo irreal. Don José, un experto en kafkología, sabe que en este país la imaginación forma parte de la realidad y que no existe diferencia entre la realidad y la fantasía. Por esta razón, me extrañó que don José se halla fijado en la accidentalidad de una fecha, pues yo se que él defiende la teoría futurista, imaginativa, de los imponderables, teoría de la que me habló en mi casa de habitación cuando me comunicó que le habían ofrecido la candidatura a la Vicepresidencia de la República. ¿Se acuerda don José?
Dice Milán Kundera que García Márquez le confesó que fue Kafka —citado por el doctor Rizo— el que le hizo comprender que se podía escribir traspasando las fronteras de lo verosímil, en mi caso —salvando la distancia— fue Cervantes el que me hizo comprender que se podía escribir traspasando las fronteras de la imaginación, más allá de la cual no existen ni verdades, ni mentiras, ni equivocaciones.
Abogado, escritor y miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA. 
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