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LUNES 4 DE FEBRERO DEL 2002 / EDICION No. 22632 / ACTUALIZADA 1:30 am
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Norte
Delincuencia juvenil, dolor de cabeza en Estelí

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.Más de 200 jóvenes están integrados en pandillas, los que según las autoridades policiales son responsables del 30 por ciento de los delitos que ocurren en este departamento

Varios jóvenes pertenecientes a los “Gárgalos”, una de las pandillas más peligrosas de Estelí, están detenidos en la Policía Nacional, tras la golpiza que le propinaron a un ciudadano.

 

Adolfo Olivas Olivas/Corresponsal
departamentos@laprensa.com.ni

ESTELI.- La falta de políticas, la creciente descomposición social y la pérdida de valores, mantiene encadenados a los grupos juveniles de Estelí, que se han convertido en pandillas altamente peligrosas que se dedican, sin ningún reparo, a cometer actos delictivos que aterran a la población.

El comisionado Róger Ramírez Guzmán, jefe departamental de la Policía Nacional de Estelí, dio a conocer que el principal problema de seguridad ciudadana, son los grupos de pandilleros que alteran el orden público, ocasionan daños a la propiedad, cometen robos y provocan lesiones a las personas.

Informes estadísticos de la Policía de este departamento, registran la existencia de 13 pandillas con aproximadamente 200 miembros que cometen anualmente el 30 por ciento de la totalidad de los delitos acaecidos en el departamento.


INCURSIONA LA “BIN LADEN”

Aunque las autoridades policiales contabilizan 13 pandillas, el promotor de la Fundación Desafíos, Roberto Carlos Castillo, asegura que los grupos juveniles con problemas sociales, ascienden a 35, incluyendo la nueva pandilla denominada “Bin Laden”.

La Procuradora Departamental de Justicia, doctora Sandra Matta, señala que esta institución recibe mensualmente entre 15 a 30 denuncias de delitos perpetrados por jóvenes ligados a las pandillas, figurando principalmente las lesiones y todo tipo de robos.

Esta cultura de violencia que estos jóvenes practican tiene devastadoras consecuencias para los pobladores de los barrios que viven momentos aterradores, durante los enfrentamientos callejeros de las pandillas.

El pandillero promedio comienza a frecuentar estos grupos a los 13 años, con un mínimo nivel de educación, poseyendo cuchillo, cadenas y hasta se convierte en un experto vendedor de drogas al ser utilizado por los adultos para evadir la justicia.


FALTA DE CONTROL DE LOS PADRES

La funcionaria del Ministerio de la Familia (Mifamilia) en el Departamento de Estelí, Esperanza López, adjudicó el problema de la niñez y adolescentes, a sus padres, porque según ella han perdido el control de sus hijos. “¿Cómo es posible que una criatura de 9 años consuma drogas y ande armada de cuchillos?”, se preguntó.

En Estelí algunas pandillas tienen hasta 10 años de existencia, razón por la cual las bandas juveniles cuentan con un semillero interminable, siendo sus principales relevos los niños pobres que crecen en ambientes sórdidos y para quienes la violencia es parte de la familia.

El ingeniero Rodolfo Castellón, Secretario Departamental de la Presidencia, opinó que se debe de buscar “un acercamiento de respeto y de cariño hacia los jóvenes con problemas sociales, porque seguramente estos muchachos nunca han tenido oportunidades para el desarrollo de sus vidas”.

Los habitantes que sufren este cáncer, han solicitado a las autoridades gubernamentales, la creación de programas como la vigilancia comunal, prevención de delitos, instalación de canchas deportivas en los barrios y participación de los padres en programas de rehabilitación.


VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

El Obispo de la Diócesis de Estelí, Monseñor Abelardo Mata, achacó el problema a la falta de unidad de la familia, afirmando que “en muchos hogares están de por medio los gritos entre marido y mujer”, así como “golpes desmesurados a los hijos y más que golpes físicos parecen golpes morales que son los que más duelen”.

El Obispo señaló, que cuando los padres corrigen a los niños recurren a la vulgaridad y a la grosería, provocando lágrimas en los menores al llamárseles “ingratos y malagradecidos”.

Estos jóvenes que se desenvuelven en una atmósfera de incertidumbre, pierden el sentido del honor, el amor al trabajo, la confianza y seguridad en sí mismo, olvidando la interacción afectiva con su familia, amigos y compañeros con buena orientación.


LOS RECHAZA LA SOCIEDAD

“A nosotros nos culpan por todo lo que sucede en el barrio, creen que no valemos nada y para colmo si vamos a poner una denuncia, cuando nos atacan, la Policía más bien nos deja presos”, criticó Marcos Antonio Flores Mejía (19), jefe de la pandilla los “Charcos Locos”, integrada por 12 miembros.

Al quedar desintegrada la pandilla, Flores Mejía, tuvo que huir con rumbo desconocido, porque sería presa fácil de las bandas juveniles rivales. “Nosotros nos organizamos para defendernos y defender nuestro territorio”, dijo.

Flores Mejía en busca de la aceptación, la valoración y el aplauso de los demás, lo que ha encontrado son siete encarcelamientos y para este joven, el afecto está en el grupo de su pandilla, donde conversa de todo, sin temor a nada y pueden dialogar entre sí de su pequeño mundo que les rodea.


FALTA DE POLÍTICAS DE JUVENTUD

El psicólogo Guillermo Martínez Pérez, docente de la Universidad Centroamericana (UCA), especialista en el área social comunitaria, subrayó que muchos de los adolescentes y jóvenes se enrolan en las pandillas, porque son rechazados en sus hogares, vecindarios y en la sociedad misma, mientras que en el seno de los grupos juveniles son acogidos con gran afecto.

“Los jóvenes llenan sus vacíos emocionales y afectivos en los grupos de pandillas. A los adolescentes les hace falta la parte afectiva de los familiares”, opinó el especialista en el Área Social Comunitaria.

Pérez Martínez afirmó que los factores políticos, económicos, culturales y sociales han propiciado la organización de las pandillas y que por lo tanto es necesaria la creación de políticas integrales de juventud.


LAS RAZONES PARA INGRESAR A LAS PANDILLAS

Unos son atraídos por las fiestas y drogas.

Muchos buscan un sentido de respeto y poder.

Otros encuentran cariño y atención en las pandillas.

Algunos entran en la pandilla buscando protección.

Unos crecen en áreas donde las pandillas son casi parte de la vida.

La mayoría tienen problemas en la casa y prefieren mejor la calle.


ORGANIZAN COMISION

Una Comisión de Prevención del Delito, que se encargará de ejecutar programas a favor de la niñez y la adolescencia, quedó organizada en la ciudad de Estelí, bajo la conducción del alcalde Francisco Valenzuela Blandón, quien ratificó su compromiso de continuar impulsando proyectos dirigidos a la niñez y a la adolescencia.  
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