Elecciones en la UNAN-León
Orlando Morales Navarrete*
La universidad de león en sus 190 años de existencia inicia su primer período electoral de este siglo, bajo una Ley de Autonomía de rango constitucional sancionada a la salida de los años 80; los estatutos electorales de hace 10 años reflejan la época de su origen. Las circunstancias políticas han cambiado en Nicaragua y es tiempo que se reforme el actual sistema electoral universitario, el cual fue diseñado con rigidez para favorecer el “status quo” y lleva en su espíritu la inercia de las “planchas electorales”, circunstancias fuera del actual contexto universitario y nacional.
Durante estos años se reconocen muchos avances positivos en la UNAN-León: 1. La despartidarización de la Universidad, 2. La transparencia en la selección del ingreso, 3. La promoción y fortalecimiento de la cooperación internacional. 4. El reconocimiento de la Universidad como actor social propositivo y 5. Una alta imagen ante la sociedad, y también “contrario sensus”: 1. La pérdida de liderazgo de sus organizaciones gremiales, 2. El multitrabajo de los profesores en las universidades privadas debido a los misérrimos salarios para la inteligencia más sobresaliente del país. Y 3. La insinuada democracia del sistema electoral actual.
La Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, efectuada en 1998 en París, dice que “la Universidad en el mundo actual vive un proceso de transformación”, dado que “la sociedad en este milenio tiende a fundamentarse en el conocimiento”. Agrega que “la educación superior es parte fundamental del desarrollo cultural y socioeconómico del individuo y las comunidades”, y que por “lo tanto la educación superior ha de emprender la transformación y renovación más radicales que jamás haya tenido por delante”. Esta transformación y renovación deben transpermeabilizar los estamentos y estructuras propias de la Universidad, la transformación no sólo debe ser “para fuera” de la Universidad, sino de ella misma emprendiendo su propia renovación para que sea creíble y credible su discurso.
Actualmente se conduce en la UNAN-León un proceso de transformación universitaria que busca la excelencia académica regional, la pertinencia social de su labor, el liderazgo y el aporte en la solución de los problemas sentidos y relevantes del país, la participación en la promoción del desarrollo humano sostenible, el desarrollo de la investigación universitaria como aporte al desarrollo social, el aprendizaje basado en la comunidad... y sobre todo la visión humanística por antonomasia de sus egresados. Pero debe también buscarse “un clima favorable al surgimiento de liderazgos nuevos” como lo señalaba recientemente Carlos Tünnermann, transformaciones que llevarán nuevamente a la Universidad de León a ser más nacional y menos provinciana.
La democracia electoral que hemos hecho gala los nicaragüenses debe ser llevada a las universidades públicas de Nicaragua haciendo cambios necesarios como son: 1. La renuncia con antelación de los candidatos que ocupen cargos para no ser jueces y partes y evitar influencias insanas entre los electores. 2. Eliminar el sistema de plancha o nómina en la elección de los consejos facultativos, permitiendo inscribirse como candidatos para profesores titulares y suplentes independientes de las fórmulas de decano, vicedecano y secretario, permitiendo de esta manera el pluralismo y el equilibrio de diferentes corrientes en el gobierno de la Facultad. 3. Ampliación del colegio electoral para la elección del rector y no solamente sean los consejos facultativos, que el sufragio sea directo y participe toda la comunidad académica. 4. La creación de un organismo electoral universitario formado por miembros honorables con reconocimiento y prestigio dentro y fuera de la comunidad universitaria. 5. Permitir la observación electoral por organismos universitarios.
Invito a los universitarios a proponer y participar en cambios que permitan el ejercicio de una práctica democrática amplia y responsable en la universidad nicaragüense como una de las formas de enfrentar las ideas totalitarias y privatizadoras que se esgrimen actualmente en contra de la Universidad y que ven a la Universidad como un mercado, los valores del espíritu en que se funda la Universidad son intangibles y no se corresponden en la oficina de pesas y medidas de París ni se ofertan en las bolsas de valores. La democracia es el camino para mantener la unidad en la diversidad y preservar el respeto de la sociedad.
* El autor es Profesor de Anestesia y Reanimación, Facultad de Medicina UNAN-León. 
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