Especial
“Los costeños vivimos en un país racista”
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 | Mirna Cunningham, Rectora de URACCAN, advierte que si la autonomía no se implementa, muchos sectores empezarán a considera la separación |
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La opulencia de la recién construida Casa de Gobierno Regional contrasta grotescamente con la pobreza que sufren los habitantes de la región, que en casi un 90 por ciento están en el desempleo. |
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Consuelo Sandoval consuelo.sandoval@laprensa.com.ni
BILWI/PUERTO CABEZAS.- Mirna Cunningham, Rectora de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN), aseguró que la Ley de Autonomía de la Costa Atlántica no ha sido reglamentada por falta de voluntad política de los gobiernos nicaragüenses y de los diputados en la Asamblea Nacional.
Esa falta de voluntad política de las autoridades gubernamentales demuestra que no hay interés de respetar el proceso autonómico, y, por ende, eso explica la apatía de la gente por las elecciones regionales, dijo.
“Lo que pasa es que estamos viviendo en un país racista, donde se ve que no hay voluntad del gobierno central de tomar en cuenta los planteamientos de la Costa, entonces, no es un problema de falta de planteamientos, es que hay una estructura en donde los planteamientos de la Costa no se ven con seriedad, y no se le busca una respuesta integral”, afirmó.
UNA REGION EMPOBRECIDA
“Aquí estamos hablando de una región que según los datos nacionales reflejan que de cada cien costeños, 87 son pobres; de cada cien ciudadanos 37 viven en extrema pobreza, y ocho de los 20 municipios más pobres del país, están en las dos regiones autónomas”, dijo.
La rectora de la universidad costeña estimó que en la medida en que los coordinadores del gobierno autónomo y los concejales dependan de sus partidos políticos, continuarán cerradas las posibilidades para que la ciudadanía pueda participar de la toma de decisiones de la región.
Negó que la falta de la reglamentación de la legislación autónoma sea a displicencia de sus habitantes, recordando que Yátama fue el único movimiento político a nivel nacional que se rebeló contra el Consejo Supremo Electoral porque pretendía impedirle participar de los comicios municipales en 1999.
Según Cunningham, la sociedad civil costeña tiene su agenda definida y concertada, pues ha formulado sus planteamientos mediante la coordinadora en Bilwi (Puerto Cabezas), y más de cien organizaciones de la sociedad civil han formulado sus demandas a las autoridades centrales y la comunidad internacional.
Considera que existen varios planteamientos de cómo resolver la problemática costeña, sin embargo, dijo que la opción mayoritaria es la autonomía regional multiénica.
“Pero también hay planteamientos de otros sectores que dicen que si la autonomía regional no nos resuelve el problema, si el gobierno central no nos vuelve a ver, ¿qué opción queda?, la única opción es separarnos de Nicaragua. Realmente, hay que recordar que por la historia la Costa Atlántica tiene apenas cien años de ser parte integral de Nicaragua, y en ese tiempo lo único que ha habido es una historia de explotación irracional de los recursos naturales, ha habido incremento de pobreza y marginación”, lamentó.
EL TRIANGULO MINERO SIGUE PENDIENTE
Fustigó la solución que el Estado dio a la problemática de las bandas armadas en el Triángulo Minero, que fue de una violencia institucionalizada contra la violencia orgánica, sin embargo, alegó, no se resolvió el problema estructural.
“El problema de las minas es que para viajar de Rosita a Puerto Cabezas se tardan 12 horas, hay 19 puentes caídos, hay 62 pegaderos (atolladeros), algunos de más de 2 kilómetros de largo, el precio de cualquier producto es dos o tres veces más caro que en Managua, la energía cuesta más, no hay agua potable, prácticamente estamos viviendo en condiciones dramáticas en relación con el resto de nicaragüenses”, advirtió.
Destacó que las autoridades nacionales tienen la oportunidad de dar atención a los costeños durante estas elecciones, porque en caso contrario, sus habitantes continuarán buscando opciones para salir del atraso y la miseria. 
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