Nada Personal
Previendo el retorno
Douglas Carcache
BARCELONA.- Los inmigrantes latinoamericanos que trabajan en España desconocen cuándo podrán volver a establecerse en sus países de origen, pero idean formas para garantizarse una vida más segura, en lo económico, cuando ese regreso sea conveniente o inevitable.
Un centenar de ecuatorianos, originarios de la ciudad de Balzar, trabajan y ahorran en Barcelona mientras construyen la “ciudadela del inmigrante” en su tierra natal, a la que en principio irán a vivir los familiares que dejaron allá y luego ellos, cuando retornen.
¿Cómo han hecho? Se unieron aquí, solicitaron tierras a la municipalidad de Balzar y crearon un fondo para la construcción con apoyo de un banco ecuatoriano. Con el tiempo, más inmigrantes se pueden sumar a ésta u otra iniciativa, porque su propósito es volver para vivir mejor.
“Esa urbanización es fruto de inmensos sacrificios y privaciones de nuestra permanencia en territorio español”, dice Arturo Zambrano, directivo de la asociación de balzareños.
La llegada de inmigrantes a España creció más del 23 por ciento el año pasado y en la ciudad de Barcelona los latinoamericanos ya suman el 50.2 por ciento del total de extranjeros residentes, según los últimos datos oficiales.
Con la crisis de Argentina, el arribo de latinoamericanos tiende a crecer este año y el gobierno español puede verse presionado a revisar su política de legalización de inmigrantes, ya que de 615 mil que solicitaron permisos de estadía durante los últimos 16 meses, sólo 334 mil los recibieron.
Esa flexibilidad migratoria también puede llegar a medida que las autoridades comprendan que muchos, quizás la mayoría de inmigrantes latinoamericanos, tienen pensado volver a sus países. Aunque desconozcan el cuándo, sí saben el porqué. Han dejado familias, hijos, proyectos de vida y un entorno cultural que añoran.
Todas las mañanas decenas de mujeres indocumentadas hacen fila en la parroquia de Bonanova, donde las religiosas les ayudan a conseguir empleo en casas de familia. Sin embargo, allí una peruana de 30 años se resistió a trabajar como “canguro” (cuidando niños). “Póngame en lo que sea pero con niños no, por favor, porque me recuerdan a mi bebé que tuve que dejar lejos...”, suplicó.
Existen muchas oportunidades de trabajo para los inmigrantes, pero requieren permiso. En supermercados, tiendas e industrias están visibles los rótulos: “Se necesita personal”. Una joven colombiana dejó de trabajar como contadora en su país y aquí percibe un ingreso tres veces mayor limpiando casas. Sus planes son ahorrar y volver.
Entre los españoles se comenta que el desempleo está creciendo y las estadísticas oficiales indican que afecta al 12,8 por ciento de la población activa, pero parece ser efecto de la sustitución paulatina de la fuerza laboral, porque algunos empresarios están prefiriendo mano de obra inmigrante, a mitad de precio.
douglas.carcache@laprensa.com.ni 
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