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LUNES 28 DE ENERO DEL 2002 / EDICION No. 22625 / ACTUALIZADA 12:40 am
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Jerez y Dorotea

Según Arnoldo Alemán, el caso de Byron Jerez, la figura más emblemática del régimen corrupto que hubo en Nicaragua durante el quinquenio gubernamental anterior, ex director general de Ingresos y poderoso, influyente y muy “respetado” miembro del oficialista Partido Liberal Constitucionalista (PLC), es igual al de la enfermera norteamericana Dorotea Granados, quien fuera expulsada el año pasado por el gobierno alemancista acusada de inmiscuirse en la política interna del país.

Al respecto el vocero del PLC, Roberto Duarte, dijo a LA PRENSA que cuando el embajador norteamericano Oliver Garza informó a Alemán las razones para cancelar la visa de entrada a Estados Unidos al individuo Byron Jerez, “Alemán le contestó a Garza que así como ellos —los norteamericanos— respetaron la deportación de Dorotea Granados, él —Arnoldo Alemán— respetaba la decisión de Estados Unidos de revocar la visa de Jerez” (LA PRENSA, página 1A, domingo 27 de enero de 2002).

Pero, ¿qué le puede importar al gobierno de Estados Unidos que Arnoldo Alemán respete o no la decisión de revocarle la visa a Byron Jerez? Por otro lado, es obvio que al equiparar el caso de Jerez al de Dorotea Granados, lo que pretende Alemán es restarle importancia al escabroso asunto en que está involucrado con las autoridades norteamericanas su íntimo amigo y asociado, Byron Jerez.

En realidad, no hay comparación entre la expulsión arbitraria de Dorotea Granados y la decisión del gobierno de Estados Unidos de revocar la visa de Jerez, tras lo cual hay un supuesto caso de involucramiento en lavado de dólares que ha venido investigando el Departamento de Estado desde hace 18 meses, según informó el sábado pasado el periódico norteamericano Miami Herald, y reportado por LA PRENSA ayer domingo.

La señora Dorotea Granados fue expulsada por el gobierno de Arnoldo Alemán porque supuestamente hacía proselitismo a favor del FSLN, pero no fue sometida a ningún tribunal ni se le permitió ejercer su derecho constitucional a la defensa. Además, aunque la señora Granados se hubiese involucrado en política interna, su caso no se puede comparar con el de Byron Jerez, porque ella hacía aquí labor humanitaria, atendía la salud de gente muy pobre en las montañas norteñas del país, en tanto que “a Jerez se le aplicó una sección de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos que hace excluible (sic) a cualquier persona que se considere que buscó, ha buscado o busca involucrarse en lavado de dinero en ese país”, según dijo a LA PRENSA el consejero de asuntos políticos de la Embajada de Estados Unidos en Managua, señor Michael Stevens.

Pero no sólo por eso son incomparables el caso de Byron Jerez y el de la enfermera izquierdista norteamericana, quien con sus propios medios y recursos conseguidos por ella misma, hacía labor humanitaria en las montañas nicaragüenses. A Byron Jerez, tal como se lo recordamos a nuestros lectores el sábado recién pasado, también “el Instituto Recaudador de Impuestos de Estados Unidos notificó dos embargos fiscales por la falta de pago de 254,404 dólares con 24 centavos en impuestos, que no habían sido cancelados en los últimos nueve años, confirmó una investigación de LA PRENSA en mayo del 2002”. Y además, Byron Jerez fue el principal protagonista de algunos de los más escandalosos y bochornosos casos de corrupción que hubo en el régimen mafioso de Arnoldo Alemán, sobre todo el de “los checazos”, que quedó impune y cuyo expediente “desapareció misteriosamente” en uno de los juzgados del Poder Judicial de Nicaragua.

Con relación a la decisión de Estados Unidos de cancelar la visa de Byron Jerez, también en LA PRENSA de ayer domingo se informó que “en la comunidad nica en Miami la noticia ha causado alegría y conmoción... porque al fin la justicia brilla contra aquéllos que han causado tanto daño a Nicaragua y se han aprovechado de la ayuda humanitaria”, según declaró el abogado nicaragüense Sergio Zeledón. Y por supuesto que también en Nicaragua hay alegría y la esperanza de que esto sea un indicio de que Estados Unidos podría actuar contra algunos conspicuos integrantes de la camarilla mafiosa que saqueó al país durante el gobierno anterior, ya que la “justicia” de aquí los protege descaradamente. Pero es sólo una esperanza.  
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