Bodas reales con sabor a sabotaje
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El príncipe Guillermo Alejandro y su novia, Máxima Zorreguieta. |
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Cables combinados
El príncipe Guillermo Alejandro, de Holanda, y su novia, la argentina Máxima Zorreguieta, que se casarán el próximo sábado, siguen sus preparativos en medio de viajes por el país y sabotajes electrónicos.
En los días pasados han posado en paisajes de molinos antiguos mientras recorren el país presentando a la nueva princesa. El acelerado tour, dividido en 16 intensas y duras etapas, es una especie de presentación en sociedad de la joven argentina que contraerá matrimonio con el delfín holandés en Amsterdam.
La agenda de la pareja, que durará hasta noviembre, contempla visitas a los máximos representantes de las 12 provincias y de las 4 ciudades más importantes, en las que todos ven con más curiosidad a la próxima soberana de Holanda, que ha cautivado por su espontánea sonrisa y su simpatía latina.
NO PUDIERON CHATEAR
La gran avalancha de usuarios que intentaron unirse al chat en el que participaban el príncipe heredero de Holanda, y su prometida el pasado lunes, fue producida probablemente por un sabotaje llevado a cabo por hackers, que provocó una caída del sistema que dio al traste con la intención de la casa real de acercar a la joven pareja al pueblo.
Los medios de comunicación anunciaron hace más de una semana la posibilidad de realizar a través de Internet todo tipo de preguntas destinadas a conocer aspectos personales de la pareja. El servicio de información de la casa real holandesa recibió los correos electrónicos de varios miles de usuarios y realizó una selección previa de un centenar de preguntas entre los temas que más se repetían. Otros muchos podrían conectarse y seguir el intercambio en directo.
Las preguntas abarcaban asuntos que iban desde el menú de la familia real hasta dónde compra Máxima su ropa o quiénes serán las damas de honor en la boda. Los novios se apostaron ante el ordenador y la cámara, pero sólo pudieron responder a una pregunta antes de que el sistema se colapsara por la gran cantidad de usuarios que intentaron conectarse.
Los portavoces de la casa real, que habían preparado cuidadosamente el chat, difundieron un comunicado en el que lamentan lo ocurrido y culpan en un primer momento a la compañía telefónica nacional KPN, que “había prometido que estaban preparados técnicamente para todo tipo de avalanchas”. 
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