¡Y dos... y uno... a clases!
Ernesto González Valdés egonzav@uam.edu.ni
Si bien en nuestro país no todos los centros educativos (sobre todo universidades) inician las clases de forma simultánea (hay algunos centros de estudios superiores que en la modalidad sabatina o a distancia iniciaron en la primera semana de enero), sí dentro de una semana, exactamente el lunes 28 del mes y año en curso, debe iniciarse el nuevo período escolar en la mayoría de los centros de nivel medio, lo que implica que miles de jóvenes deben estar en estos instantes preparando sus cuadernos y mochilas, comprando sus uniformes o al menos alistándolos —no importa que estén un poquito gastados, lo principal es que estén limpios y bien planchados—, y posiblemente en el caso de los varones haya que bajarle el falso a los pantalones, producto de la “crecidita” de los muchachos en el período vacacional.
De las niñas, como es el caso de las que promueven para el primer año de secundaria básica, unas continúan considerándose “pequeñas” y son muy sencillas, pero otras incluyen entre sus preparativos o artículos de escuela, el lápiz labial y la pintura para los ojos, lo cual es una señal de que “ya son grandes”, y por tanto el nivel de coquetería posiblemente aumente.
Es común que en este preámbulo del regreso a las aulas, todo en la casa vuelve a ser un corre-corre, viajes al mercado, que faltó el corrector, que falta uno de los libros solicitados por la escuela, o que no se encuentra el libro que utilizó uno de los miembros de la familia durante el curso anterior, y que lo había cuidado con mucho esmero justamente para el familiar continuante.
¿Que cómo van a hacer el papá y la mamá —o uno de ellos— para llevar al niño o niña a la escuela, cuando no les da tiempo de llegar puntuales a su centro de trabajo?; que si ya hablaron con el señor del recorrido; y qué decir de las medidas previas para que el estudiante se vaya adaptando al período que se avecina, cuando se adquirieron otras costumbres en las vacaciones, como dormir hasta muy tarde en la mañana, o acostarse a altas horas de la noche... “Jorgito... hoy comienzas a acostarte temprano, pues ya la próxima semana vas a clases y no quiero problemas ni pleitos como todos los años, para que te vayas a bañar, y posteriormente a la escuela. Recuerda que el año pasado tuviste muchas impuntualidades...”
¿Y en el caso de los profesores?
Ya la mayoría de los profesores deben haberse integrado a sus centros, y deberán estar trabajando en la planificación de sus respectivas asignaturas, así como en la preparación de las clases, valorando los cambios de programa en las asignaturas de Geografía en primer año de secundaria; intercambiando opiniones con los profesores de más experiencia que han impartido una asignatura específica; estableciendo la relación interdisciplinaria entre una materia y otra, por citar un ejemplo: el uso de la notación científica en Matemática y su aplicación en la Física.
La preparación de las actividades prácticas que se realizarán en el primer semestre o en la primera etapa del curso; el análisis de los contenidos impartidos el año anterior, y su actualización sobre la base de la búsqueda bibliográfica de pu-blicación más reciente; posiblemente el intercambio con otros profesores del propio distrito, donde se buscan las nuevas orientaciones para el nuevo curso escolar que pronto iniciará.
La selección de los libros que se emplearán, que sobre la base del programa del centro —privado o estatal— satisfagan el nivel de preparación del estudiante, de modo que este documento sea su base de apoyo en la clase y posterior a cada día de clase; otro aspecto por parte importante, del colectivo de profesores (¿y por qué no con ayuda de los padres?) será crear las condiciones adecuadas para que el próximo lunes, la escuela, el instituto, y las aulas en particular —que serán los locales que utilizarán durante más de 200 días de clases los nuevos discípulos y continuantes— deberán estar limpias, ordenadas y ambientadas.
¡Ya empezó la cuenta regresiva! 7, 6, 5... 
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