Nicaragua está obligada a aprender de Argentina
Martha Danelia Corea martha.corea@laprensa.com.ni
La tercera economía de América Latina está pasando por el peor momento en su historia. Una explosión social derivada de una profunda crisis económica financiera y política, envuelve a la Argentina.
Para algunos economistas, la crisis argentina deja una serie de lecciones que debería tomar en cuenta Nicaragua dado que tiene situaciones análogas a la Argentina.
“Las lecciones de la experiencia argentina para Nicaragua, son más bien, el evitar los excesivos déficit fiscales [ingresos menos egresos] y el elevado endeudamiento externo”, expone el analista económico José Luis Medal, puesto que, para él, esas son las principales causas de la crisis argentina, además de la corrupción.
Otros analistas le añaden el sistema de cambio fijo o caja de conversión que fijó el peso argentino al uno por uno con respecto al dólar desde 1991, medida que se le atribuye al entonces Ministro de Economía, Domingo Cavallo, bajo la administración de Carlos Menem.
“Tanto los argentinos como el FMI (Fondo Monetario Internacional) son los responsables de la crisis en ese país porque atarse en una convertibilidad de uno a uno en un mundo globalizado donde se está tratando de obtener un libre comercio ideal para el desarrollo económico, fijar el peso al dólar, fijar una moneda al dólar es muy arriesgado porque los tipos de cambio en el mundo son muy volátiles”, opina el consultor económico Néstor Avendaño.
Para Avendaño, otra lección que deja Argentina para el caso de Nicaragua es que la política económica argentina se centró en reducir la inflación, sin importarle el creciente número de desempleados y sub empleados; a su juicio, centrarse en la inflación “es muy arriesgado para cualquier gobierno”.
“Esto tiene una gran relevancia con el problema nicaragüense. La política económica que hemos vivido en Nicaragua se ha centrado sólo en bajar la inflación y no ha tomado en cuenta la reducción del grave problema político y social que es la creciente tasa de desempleo. Por eso decía que el principal reto económico, político y social que tiene la administración del ingeniero (Enrique) Bolaños es reducir el desempleo, lo que los empresarios le llaman el despegue económico”, comenta Avendaño.
Por su parte, el consultor internacional Róger Cerda sostiene que ese país sudamericano ha tenido el sistema financiero más sólido y el nivel de vida y cultural más alto de América Latina, con 12,000 dólares anuales de ingreso por habitante, la clase media más vigorosa del subcontinente.
Pero esta clase media, dijo, de repente se ha empobrecido, está emigrando a Miami, a España, a donde sea. Los “orgullosos” argentinos hoy compiten en el exterior con salvadoreños y ecuatorianos (dolarizados también), por desempeñar trabajos menores.
Comentó que hace cinco años ya se veían argentinos “capturando gatos y comiéndolos en las calles de Buenos Aires”. El desempleo en Argentina es del 20%, la mitad de la población ya es pobre y diario 2,500 personas entran debajo de la línea de pobreza.
“La caída de las reservas internacionales, el congelamiento de los depósitos (igual que sucedió en Ecuador antes de dolarizar, o una “Operación Bertha” a gran escala, como Nicaragua en 1988), el control de cambios, la devaluación, la inflación, el desempleo, fueron la gota que derramó el vaso en diciembre 2001. Se rompió la cadena de pagos y, ricos y pobres, banqueros, comerciantes, industriales, profesionales, todos están contra las medidas, hasta Estados Unidos y el FMI”.
“Argentina ha sido siempre el modelo a no seguir. Nicaragua, por el contrario, tiene una clase media muy débil, la informalidad es enorme y la pobreza nuestra es estructural. No se deben esperar acciones parecidas. Argentina fue un buen alumno; Nicaragua debe tratar de ser un buen paciente”, considera Cerda.
Mientras que en el terreno político, para Néstor Avendaño la lección por aprender es que “si se pierde la gobernabilidad, como sucedió en Argentina, es porque los partidos políticos no se pusieron de acuerdo”.
Para el jurista nicaragüense radicado en Montevideo, Roberto Morales, el secreto de una “receta” económica está en su flexibilidad y la buena relación entre la política y la economía.
“En toda economía, hasta en la neoliberal, no hay recetas universales pero la flexibilidad es y será el secreto del éxito para las economías latinoamericanas que han sido un poco más visionarias y menos egoístas. Sin ir más lejos, se puede mencionar el ejemplo concreto de Chile y actualmente Brasil. Además, no sólo es la economía donde encontramos el secreto, también debemos tomar en cuenta la buena relación que debe primar entre la política y la economía”.
RECOMENDACIONES
Para Álvaro Porta, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Centroamericana (UCA), lo más importante de la crisis argentina es comprender que:
1. Las medidas macroeconómicas deben ser tomadas en el marco de un Proyecto de Nación Consensuado.
2. La Política Monetaria y la Política Fiscal deben responder a ese Proyecto de Nación.
3. Debemos saber negociar con los organismos multilaterales, estudiar las recomendaciones con responsabilidad, implementarlas con disciplina, responsabilidad y en coherencia con este Proyecto de Nación Consensuado.
“Observá que ya tenemos en Nicaragua una Estrategia de Reducción de la Pobreza, fue consultada y elaborada con participación de la Sociedad Civil, ha sido aprobada por el Banco Mundial y el FMI, ya en este 2002 establece Gastos en la Ley del Presupuesto General de la República para avanzar en la reducción de la pobreza”, agregó Porta.
“No podemos hacer recortes sociales porque no debemos entorpecer esta estrategia, por otro lado se establece que el pilar principal de esa estrategia es el crecimiento económico y aquí es donde tenemos que avanzar este año. Consultar, opinar todos y definir cómo alcanzaremos ese crecimiento económico”, expuso.
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