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MARTES 15 DE ENERO DEL 2002 / EDICION No. 22612 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Un príncipe en problemas

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Personal de seguridad en el “pub” Rattlebone donde el Píncipe Harry hace sus juergas.

 

Cables combinados

La familia real británica sigue su descenso a la tierra: desde hace unos años sabíamos que los padres se divorcian; ahora sabemos que los hijos adolescentes tienen problemas con las drogas y la bebida.

El hijo pequeño del príncipe Carlos, Harry, ha acaparado las primeras páginas y ha sacudido a la sociedad británica. Abrumado y avergonzado, el hijo menor de Carlos y la fallecida Diana Harry, de 17 años de edad, admitió que había probado varias veces el cannabis y que bebía con regularidad y exceso, tanto en la residencia familiar como en un pub local, The Rattlebone Inn.

Las peculiares actividades de su hijo llegaron hasta oídos del príncipe de Gales, al detectar uno de sus ayudantes ‘un fuerte olor a cannabis’ en el palacete familiar, explica News of the World.

Harry asegura que usualmente fumaba marihuana en los jardines, pero no en el interior de la casa familiar, aunque los amigos sí fumaban en la cava que el hijo pequeño del príncipe de Gales había acondicionado como refugio personal, con un equipo de alta fidelidad y un bar muy bien aprovisionado.

Los problemas de Harry con la bebida son anteriores al verano pasado. Con apenas 11 años ya se echaba sus buenos tragos, y la prensa revelaba numerosos testimonios de parroquianos del Rattlebone Inn explicando la afición a libar del cachorro de los Windsor, que llegó a tener un altercado con la policía por ‘atacar verbalmente’ a un camarero francés del pub cuando le instaba una noche a dejar el recinto tras el cierre. A Harry llegaron a prohibirle la entrada, pero enseguida le readmitieron de nuevo.

Tras consultar con el hermano mayor, William, el príncipe de Gales, decidió llevar a Harry a un centro de desintoxicación de heroinómanos para que conociera de cerca las consecuencias que pueden tener las drogas.

Harry estuvo unas horas visitando el lugar y hablando con los jóvenes sometidos a tratamiento. El objeto de la visita era provocar en Harry un choque emocional que le abriera los ojos de golpe sobre los peligros de la droga.  
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