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MARTES 15 DE ENERO DEL 2002 / EDICION No. 22612 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Conservemos la democracia

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Carlos A. Lucas B.

Cuando el Dr. Arnoldo Alemán fue alcalde de la ciudad de Managua, recibió duras críticas de la oposición. Con el tiempo, la población pudo constatar el cambio de Managua, y a cambio de esto, le dio su voto para Presidente.

Siendo Presidente, el Dr. Alemán continuó recibiendo duras críticas. Una de las situaciones más bochornosas la vivió al momento de rendir su informe ante la Asamblea Nacional. Un grupo de diputados no le permitió hacerlo. Su voz fue apenas perceptible entre los abucheos y burlas. A esto continuaron graves acusaciones contra él y su patrimonio. Comparemos esta situación con el tiempo de la administración del partido de las cuatro letras. Este partido gobernó sin oposición. Sus dirigentes tuvieron la libertad de hacer lo que quisieron. Repartieron bienes ajenos, se llevaron la mayor parte, se convirtieron en millonarios y sobre todo dejaron una deuda externa impagable de más de doce mil quinientos millones de dólares.

El Seguro Social también fue intervenido, afectando a los adultos mayores, ya que se les redujo el valor que debían recibir por Ley, a una ridícula suma, violentándose sus derechos humanos. En época de Somoza Debayle, éste puso en venta a través de los bancos, las acciones de la Cementera, que era para entonces una empresa muy pujante. Las acciones fueron adquiridas por el pueblo. Los dividendos fueron pagados cumplidamente hasta el mes de diciembre de 1980. Luego de esa fecha durante la administración del partido de las cuatro letras, no se pagó un centavo. Nadie nunca criticó la situación caótica en que estaba Nicaragua. Fue una época de miedo.

Estos son algunos de los ejemplos de un partido que juró luchar por el pueblo, un partido cuyo líder nunca ganó unas elecciones.

Durante su presidencia, al Dr. Alemán le tocó luchar por levantar al PLC y eregirse líder, y a pesar de las continúas críticas, su Partido volvió a ganar las elecciones. De todo esto, nos queda una lección.

Lo vital: logró cambiar la forma de pensar de los nicaragüenses.

Lo importante: la imagen de Nicaragua está cambiando.

Lo fatal: condenar a alguien sin tener las pruebas.

En manos del Presidente electo, Enrique Bolaños, queda la futura historia de Nicaragua. Esperamos que su administración y sus obras no se vean empañadas o afectadas por acusaciones infundadas, pues éstas lo que más hacen, es desgastar las fuerzas que le quedan a los nicaragüenses. Nicaragua nos importa.

El autor es Contador.  
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