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MARTES 15 DE ENERO DEL 2002 / EDICION No. 22612 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Zona de strikes
Fierro, era hierro puro

Edgard Rodríguez C.
edgard.rodriguez@laprensa.com.ni

Después de diez minutos, sentí dolor en el cuello mientras conversaba con Luis Beltrán Fierro. Tenía que verle hacia arriba. Sus 6.4 pies aún están firmes.

Fierro ya no puede agarrar el bate y golpear la pelota con tanta contundencia como para hacerla viajar sobre la cerca del jardín izquierdo del Estadio de Granada, pero aún puede tomar una piedra cantera y colocarla sobre su camión. Está muy fuerte y esbelto.

“De este material parece que ya no hay”, me dice sonriendo, mientras aprieta sus bíceps aún firmes. Y no es broma. La ausencia de gente fuerte en nuestro béisbol es alarmante. La estatura de Fierro resaltó siempre, pero ahora sería el gigante en tierra de enanos.

Y no se trata de decir, que el béisbol es sólo para gente grande. Hack Wilson fue un éxito en Grandes Ligas, pese a sus 5.6 pies. En 1930, disparó 56 jonrones y remolcó 190 carreras, que aún son récord. ¿Pero cuántos más como él hay o ha habido en el juego?

La gente más grande desarrolla mayor masa muscular y consecuentemente más poder. Tiene una mayor resistencia a las lesiones y hasta psicológicamente resulta intimidante. No es lo mismo Roger Clemens y Rafael Belliard en duelo, que Clemens ante Mike Piazza.

Incluso, hasta por razones de espectáculo es preferible el más grande. Los estadios de hoy día, tienen al menos dos y hasta cuatro pisos. ¿Se imagina usted como se vería desde arriba uno de estos muchachos chaparritos que ahora dominan el escenario nacional?

En las Grandes Ligas, hasta los torpederos y camareros ya están dejando de ser chiquitos. En nuestro medio, los chiquitos están por todos lados, incluso en tercera o primera, donde se necesita gente tipo Ariel Delgado. El clavo es que no hay material, como dice Fierro.

Siempre he escuchado, que los grandes están en el campo, que hay que ir a buscarlos. Sin embargo, un detalle que no podemos obviar es que hoy día la alimentación en el campo ha variado. “Ya ni garrobos hay”, dice Calixto Vargas en broma, pero es muy cierto.

Gente como Fierro, Julio Sánchez, Germán Miranda, Eduardo Holmann y Pedro Torres, que antes se les hallaba en cualquier equipo, ahora son tan lejanos como los dinosaurios.  
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