Madre sospecha de encubridores
Pedro J. Vindell Matus Corresponsal/GRANADA sucesos@laprensa.com.ni
La profesora Rosario Blanco Peña, madre de Cinthya Scarlata López Blanco, presume que no solamente Carlos Andrés González González podría estar involucrado en el crimen de su hija, sino que hay otra persona involucrada que ahora lo está encubriendo para que la Policía no lo encuentre.
Las lágrimas parecen haberse secado de los ojos de la profesora Blanco Peña. Trata de hilvanar las ideas, mientras afirma que no quiere que se haga una novela o una película del caso de su hija. “Sólo deseo que se investigue todo, que se esclarezca el crimen y se castigue al o los culpables. Que no quede impune”, manifiesta.
PRESENTÍA ALGO
Doña Rosario trata de confortarse y explica que cuando buscaba a su hija en las morgues de los hospitales de Managua, miraba constantemente una foto que llevaba con ella, “y como si presentía algo, yo era un manojo de nervios”.
Anabell, una compañera de trabajo de Cinthya Scarlata en la Fogel, dijo que ella llegó el viernes a la casa de su amiga en Granada, después que doña Rosario llamó a la empresa preguntando por su hija.
Anabell llegó acompañada de Carlos Andrés González González, en horas del mediodía, pero éste en ningún momento se presentó como el chofer que hizo el último recorrido con la muchacha después de la fiesta de los trabajadores, la noche del 27 de diciembre.
“Me di cuenta de quién era hasta que el gerente de la Fogel me dijo que él había realizado el recorrido y era el que miró a mi hija por última vez y lo encomendó para que me ayudara en la búsqueda de Cinthya. Él aceptó, pero luego, en otra oficina le comunicó al gerente que no podía hacerlo porque tenía que hacer otras cosas”, dijo la profesora Blanco Peña.
“Jamás sospeché que fuera el asesino. Ahora lo creo y hasta veo la posibilidad de la participación de otra persona, quien podría estar encubriéndolo en su desaparición”, sostiene la madre de Cinthya Scarlata.
EXTRAÑA LLAMADA TELEFÓNICA
La profesora Rosario reveló que la misma tarde del viernes 28, antes de llegar a la Fogel, con Anabell y Carlos Andrés González González, recibió una llamada telefónica sin identificación, en la cual le decían que se regresara a Granada, que al Hospital Amistad Japón-Nicaragua habían ingresado una joven con intoxicación alcohólica.
“Pero cuando llegamos, en el hospital nos respondieron que no habían recibido a ninguna con esos síntomas. Ahora pienso que alguien trataba de desviarme de la búsqueda de mi hija”, explica.
Algunos aspectos que no se conocían sobre la jovencita Cinthya Scarlata López Blanco, asesinada fríamente en una comunidad rural de la capital y abandonado su cadáver en un cauce, relató la acongojada madre, profesora Rosario Blanco Peña.
“Mi hija era Misionera de la Virgen María Auxiliadora, dedicaba su tiempo libre a sus semejantes. Era una muchacha de buenos sentimientos. Los domingos impartía clases en el Colegio María Auxiliadora donde estudió desde su preescolar, la primaria y su secundaria y también enseñaba tejido a otras jóvenes”, recuerda su mamá.
Cada Semana Santa, Cinthya Scarlata se iba con las monjas a cumplir misiones religiosas en los barrios o en comunidades rurales. No le gustaba perder su tiempo en cosas banales ni irse al mar.
Con el dolor reflejado en su rostro, la profesora Blanco Peña, hace esfuerzos por coordinar las ideas, mientras es visitada por compañeras de trabajo del Centro Escolar “Carlos A. Bravo” y vecinos del Reparto Eddy Ruiz (La Sabaneta) al sur de esta ciudad, donde habita en una humilde casa de madera junto a su madre Victoria Blanco, abuelita de la joven asesinada.
Es el rostro de una madre destrozada por la tragedia que le ha tocado vivir desde el momento en que conoció de la muerte violenta de su hija, de la que supo luego de una intensa búsqueda en las morgues de los hospitales de Managua.
“Fue muy sincera conmigo, nunca me ocultó nada y me decía que cuando tuviera su primer novio yo sería la primera en darme cuenta” y le afirmaba: “vos sabés que siempre te tomo en cuenta. Nada te escondo”.
CINTHYA ERA ESPECIAL
“Es que fue una búsqueda incansable, Carlos Emilio (el Procurador de la Niñez y de la Adolescencia y hermano de la víctima) y mi hermano Bernardo Blanco, realizaron un intenso trabajo en ese sentido”, manifestó la profesora Rosario Blanco Peña, madre de Cinthya Scarlata López Blanco, asesinada atrozmente en un camino cercano a Las Jagüitas, Managua.
Y repite, “mi hija todo me consultaba. Si se iba a quedar en alguna fiesta, en algún convivio, me llamaba por teléfono y me avisaba para que no me preocupara. Por eso me extrañó que esa noche no regresara a la casa”.
La profesora María Auxiliadora Valle, compañera de doña Rosario, hizo algunas remembranzas de Cinthya Scarlata. “Siempre llegaba por las tardes acompañando a su madre al Centro Escolar “Carlos A. Bravo” y hacía sus tareas. La vimos crecer y ayudaba a los maestros en lo que le solicitaran. Era una muchachita muy servicial”, afirmó.
“Era muy especial. Siempre con un gesto amable, una sonrisa, una alegre mirada, llena de esperanzas, inocente”, así la recuerdan la profesora Valle y la abuelita de Cinthya.
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