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“La cueva del duende” y sus misterios

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.Muchos investigadores han visitado “la cueva del duende” o “cueva del murciélago blanco”, ubicada en la isla La Venada, en Solentiname. Algunas teorías la relacionan con la muerte y las creencias que a su alrededor tenían nuestros antepasados. Bastante destruida por el paso del tiempo, esta cueva guarda pedazos de nuestra historia.

Algunos de los grabados que aún se observan en “la cueva del duende” o “cueva del murciélago blanco”.

 

Gerardo Bravo
gerardo.bravo@laprensa.com.ni

Entre los árboles tropicales que albergan nidos de distintas especies de aves, y rodeada de las tranquilas aguas del Gran Lago, la isla La Venada, ubicada en el archipiélago de Solentiname, alberga huellas poco conocidas de los antepasados, reflejadas en “la cueva del duende”

A la cueva, o los restos de ella, los lugareños la llaman “la cueva del duende”, pero también es conocida con el nombre de “la cueva del murciélago blanco”, la que ha atraído a muchos especialistas extranjeros, entre ellos, investigadores italianos que realizaron un amplio estudio hace algunos años, dijo Antonio Ricci, coordinador de la Asociación de Cooperación Rural en África y América Latina (ACRA), ubicada en San Carlos, Río San Juan.

Las personas que habitan la isla cuentan que los primeros habitantes del archipiélago utilizaban la cueva para rendir culto a sus muertos. En las paredes que todavía quedan y que han resistido el paso del tiempo se pueden apreciar una serie de grabados o figuras con forma de calavera.

GRABADOS REFLEJAN CREENCIAS

Del estudio realizado por los investigadores italianos, que se encuentra en manos de ACRA, se desprende una teoría con respecto a los grabados que reflejan rostros con forma de calavera que están acompañadas con la figura de un animal.

La teoría de los investigadores indica que probablemente los antepasados creían que “estos animales acompañan y sirven de guía en el viaje al más allá”.

Ricci indicó que los expertos en el tema están de acuerdo que, en su mayoría, los rostros o máscaras son incisiones y recuerdan el arte rupestre de la zona del Caribe e intermedia.

Agregó que algunos investigadores que han visitado el lugar presumen que las figuras grabadas en la pared Este de la cueva del duende, se encuentran en ese lugar porque los primeros habitantes de esas islas e islotes creían que hacia ese punto estaba la morada de sus dioses.

EL ESTUDIO

Los investigadores determinaron que la técnica utilizada en la elaboración de los grabados en las paredes de “la cueva del duende”, es de martillado indirecto, con diferencias en el tamaño del golpe dejado por el instrumento percutor, el tipo de sección del grabado hace suponer a los investigadores que la cueva fue utilizada en diferentes períodos.

Los especialistas señalan en su trabajo que los motivos iconográficos uniformes les hacen suponer que se encuentran frente a un mismo horizonte cultural, debido a que figuras cercanas y pertenecientes al mismo sector de pared muestran las mismas características de ejecución.

También se cree que “la cueva del duende” fue utilizada en dos etapas, la primera la calculan que fue antes del año mil de nuestra era.

El estudio indica que para las poblaciones precolombinas, los lagos eran lugares sagrados y por eso la isla fue usada para cultos y ritos. Añaden que para esas culturas, el Este, donde sale el Sol, era “el mundo del más allá”, porque la vida sigue.

Enfatizan que en “la cueva del duende” o “del murciélago blanco”, los habitantes del archipiélago le rendían culto al agua y a los muertos, dejaron entrever que los grabados en la roca fueron hechos poco a poco.

Presumen que la cueva tenía un techo que se desplomó con el paso del tiempo. En una segunda fase cuando los nicoya llegaron a habitar los islotes, abandonaron las cuevas y empezaron sus rituales en sitios más altos y alejados del agua.  
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