La partida de PAC al cielo
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No es necesario ser escritor, ni poeta, compositor o doctor, para saber valorar y apreciar a don Pablo Antonio Cuadra Cardenal.
No existen palabras que logren expresar la envergadura y sabiduría de sus obras, legado que enriqueció nuestra lengua llenando de gloria y orgullo a Nicaragua.
Mas, yo quiero referirme a don Pablo espiritual al católico, apostólico y romano, al bondadoso y amoroso sin igual, como hijo, esposo, padre, abuelo y hermano.
Espíritu altruista que se daba a los demás, ya que una vez le solicité algo personal por medio de mi querida amiga Milagros y lo hizo y dijo: “Con cariño muy especial”.
Y aunque hayan pasado muchos años ese cariño muy especial, don Pablo, lo he guardado siempre en mi alma y ahora lo recordaré en mis plegarias.
Sin embargo, sé que nuestro Señor y la Virgen ya lo arrullaron y acogieron en su seno y hay fiesta y algarabía en el cielo, pues ha llegado un alma justa y buena
A toda la familia Cuadra, en tan dolorosa e irreparable pérdida, reciban en unión de mi esposo Francisco José Rosales S. y mi hija Lauramanda Rosales Ruiz, mi sincera solidaridad.
Laura Ruiz de Rosales 
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