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Homenaje
Pablo Antonio Cuadra pionero de una sensibilidad
Guillermo Rothschuh Tablada
RUBÉN Y LOS MODERNISTAS Rubén Darío llamó maestro, maestro mágico a Paul Verlaine, porque bajo el sortilegio de las palabras del poeta francés, descubrió que había en cada verso, además de una armonía verbal una melodía ideal.

Crítica
Un paralelo posible: Azul... y Poemas Nicaragüenses
Jorge Eduardo Arellano
Es curioso que dos jóvenes poetas de Nicaragua hayan editado sus primeros trascendentes en Chile a los 21 años, hecho revelador que ratifica esa cifra como significativa de la mayoría de edad, en este caso literaria. Hablo, naturalmente, de Rubén Darío y Pablo Antonio Cuadra. En efecto, el país austral fue testigo de la aparición en 1888 de Azul... (Valparaíso, Imprenta y Litografía Excélsior) y en 1934 de Poemas nicaragüenses (Santiago, Editorial Nascimento).

Entrevista
PAC: “No hemos hecho otra cosa que escribir lo que soñó y no escribió Darío”
Floriano Martins
Iniciarenios nuestra conversación hablando sobre el Movimiento vanguardista de Nicaragua, del cual fuiste uno de sus fundadores. ¿Qué circunstancia rodeaba a la Literatura Nicaragüense al surgimiento de los vanguardistas en 1928 y qué relaciones existían con otros poetas centroamericanos?

Homenaje
Voz de la Hispanoamérica
José MarÍa Valverde
Y pasarnos a Nicaragua, el país privilegiado poéticamente en Centroamérica, gran potencia lírica para su pequeño tamaño. Ya habíamos hablado en otro capítulo de las primeras promociones de esta resurrección colectiva posrubeniana, y habíamos señalado a José Coronel Urtecho como quien más marcó con su magisterio la situación poética que llega hasta hoy. Esta situación la encabeza Pablo Antonio Cuadra (1912-2002), su obra poética —cuando escribimos, en plena y aún sorpresiva marcha— arranca del final de los años veinte y atraviesa por etapas de muy variada índole, no siempre igualmente memorable. (A su obra dramática se aludirá en otro momento.) Tras la animación, a menudo folclórica, de “Canciones de pájaro y señora” (1929-1931), un primer acierto pleno fueron los “Poemas nicaragüenses” (1930- 1933), hoy extrañamente vivos y actuales; el poeta, a primera vista, pretende sólo dar estampas de su país en un lenguaje que iba a ser el más típico y mejor de la poesía hispanoamericana de los años sesenta —o para ser más exactos, el lenguaje posterior al “Canto general” y, a la difusión de Vallejo, entonces generalmente desconocido— un lenguaje jugoso, coloquial, con un punto de humor, pero con cultivada elegancia de frasco. Esas luminosas estampas —así, “Introducción a la tierra prometida, El tío Invierno, Escrito sobre el congo, Horqueteado, El viejo motor de aeroplano, La venia de las vocales...! — son algo más que color y, visión, cargadas del latido del país, en su pobreza —Patria de tercera— por más que sólo excepcionalmente se aluda a la lucha en que entonces Sandino tenía en jaque a los marines norteamericanos —Poema del momento extranjero en la selva— La experiencia del entonces aún vigente vanguardismo, ya está asumida en una nueva expresión, clara y elocuente, con redondeos de salmo bíblico; como en Introducción a la tierra prometida:

A la Memoria de PAC
Carlos Tünnermann Bernheim
Con el sensible fallecimiento de Don Pablo Antonio Cuadra desaparece uno de los más altos valores de la literatura y la cultura nicaragüense, a las cuales hizo aportes extraordinarios. Don Pablo Antonio representaba, al momento de su muerte, el referente literario más apreciado y respetado de Nicaragua. Sus méritos como poeta fueron ampliamente reconocidos a nivel hispanoamericano, y su poesía fue incluída en las más exigentes antologías de la poesía en idioma español. En 1991 se hizo acreedor al Premio Interamericano de Cultura “Gabriela Mistral” de la OEA.
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