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MIéRCOLES 2 DE ENERO DEL 2002 / EDICION No. 22599 / ACTUALIZADA 12:30 am
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Impropiedades sobre la propiedad

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Federico Dueñas de la Peña

Celebro, conmovido, que el Dr. Eduardo Montealegre, próximo ministro de Hacienda, manifieste su seria preocupación por abordar el inmenso problema de la propiedad, al que con mayor claridad podremos llamar, no-problema, sino abierta injusticia y robo descarado a la ciudadanía. Problema que desde inicios de los noventa del siglo pasado los gobiernos en turno no han enfrentado con el valor y la seriedad que el caso requiere y demanda.

¿Por qué el Estado (con nuestros “sangrados” impuestos) tiene que pagar indemnizaciones millonarias en efectivo y/o bonos (llamados “bonos increíbles”, pues nadie cree en ellos) a las víctimas afectadas injustamente y, que los despojadores (los sandinistas) salgan adelante, sin ningún resquemor de conciencia?

En artículos anteriores he manifestado mi profunda preocupación por este álgido tema, ya que lo considero piedra angular para la imagen adecuada de credibilidad y confianza del Gobierno de Nicaragua (cualquier gobierno). Pues, si el propietario original de un bien inmueble no se siente seguro sobre la posesión del mismo y, si el Estado no le garantiza esta seguridad. ¿En quién confiará entonces? ¿De qué manera el Estado me protege? ¿Cómo el Estado puede pedir al inversionista, ya sea local o extranjero, que traiga su dinero para invertir en comprar: fincas, terrenos, casas o plantas productivas, si no puede ofrecer seguridad ni garantía alguna en la operación? ¿Cuántos anuncios hemos visto en los periódicos donde se ofrecen en venta inmuebles con la garantía de que dicho bien no es “piñateado”?, ¡Que su historial está limpio! Señores. ¿En qué país vemos esto? ¡Sólo aquí!

El gobierno de don Enrique Bolaños tiene el compromiso de iniciar un programa formal de devolución de propiedades a quienes injustamente el sandinismo afectó (no sólo a ciudadanos norteamericanos). No será tarea sencilla, definitivamente. Pero, es imperativo tomar acciones concretas al respecto. Ha transcurrido mucho, demasiado tiempo y el dolor del problema, así como la injusticia persisten. No sólo con propiedades en poder del Estado, sino con propiedades confiscadas y adjudicadas injustamente, en manos de poderosos sandinistas renombrados, quienes, ahora, especulan plusvalía con la venta de las mismas, ampliando sus ya inmensas riquezas de dudoso origen. Muchos de ellos con alegre apoyo de altos funcionarios del alemanismo. ¡Qué vergüenza!

Personalmente confío en el optimismo del Dr. Montealegre. Confío en la honestidad del equipo ministerial seleccionado por don Enrique. Y espero, al igual que el grueso de la población honesta, que este gobierno sea distinto y mucho, mucho mejor que el mal logrado alemanismo. ¿Sería mucho pedir que se juzgara pronta, formal y expeditamente a los altos funcionarios corruptos, saturados de “pingües raterías” del régimen saliente, ahora que rindan sus declaraciones de probidad? Al menos, es lo que yo le pido al Creador como obsequio de Año Nuevo, con profundo fervor. ¡Ojalá se nos cumpla, por el bien de Nicaragua!

El autor es empresario.  
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