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MIéRCOLES 2 DE ENERO DEL 2002 / EDICION No. 22599 / ACTUALIZADA 12:30 am
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San Silvestre cerró el 2001

Foto  
.Fervor religioso en fiestas patronales de Catarina

El ambiente en la Iglesia de Catarina era de mucho regocijo por la presencia del Arzobispo de Managua y otros sacerdotes que estuvieron en la eucaristía.

 

Arquímedes González
arquimedes.gonzalez@laprensa.com.ni

Nadie faltaba. La pequeña Iglesia de Catarina, se vio abarrotada de niños, jóvenes, adultos y ancianos, que acudieron el pasado 31 de diciembre a celebrar el fin de año con una eucaristía dedicada a San Silvestre, el santo con el que la Iglesia Católica clausura el año.

El local fue llenándose poco a poco y cada campanada atraía a más gente que llegaba con sus velos negros y blancos o vestidos de cualquier modo, mientras otros pensaban en todo lo que habían hecho en el año acariciando escapularios y rezando por un futuro más prometedor.

La imagen del Santo descansaba en el atrio de la Iglesia adornado con flores azules, violetas y blancas junto a un coro de diez mujeres vestidas de amarillo pálido y enfrente había tres guitarristas y otro con una marimba, todos miembros del Coro Sinfónico del Rosario de la Diócesis de Estelí que amenizaban la celebración.

El Arzobispo de Managua, Cardenal Miguel Obando y Bravo, llegó a la celebración cuando cesaron las campanadas anunciando el inicio de la misa y acompañado por otros sacerdotes –incluyendo los cinco que tiene el poblado de Catarina- que se acomodaron a su alrededor en forma circular mientras se oían villancicos que alegraban el ambiente ya colmado de asistentes.

SIN ENVIDIA NI EGOÍSMO

El Cardenal Obando, instó a los presentes pedir perdón por todos los pecados cometidos e inmediatamente un murmullo de “por mi culpa”, recorrió el edificio tres veces. El coro comenzó nuevamente a cantar mientras el director hacía gestos de más precisión y control de los tonos de voz de las mujeres que, cada cierto tiempo, le devolvían miradas interrogadoras para saber si lo hacían bien.

El incienso se desparramó por toda la Iglesia y comenzaron de nuevo a recorrer los murmullos de gracias por todo lo que se logró el año que terminaba, por aquéllos que se fueron, por los que murieron, por los que no se volvieron a ver, pero que están martillando siempre en la memoria de los católicos deseándoles lo mejor siempre.

Arriba, la Iglesia mostraba cicatrices visibles de ampliaciones, reparaciones y paso del tiempo aunque su fachada lucía blanca y recién maquillada para la ocasión con adornos amarillos y rojos en su interior y hasta un niño que se paseaba por los pasillos de la Iglesia vestido de San Silvestre.

Todos lo querían tocar, lo miraban como si en él se encarnara ese año que nos dejó tantas tristezas como alegrías, amor y desamor, desvelos y pesadillas, pero sí con la esperanza intacta en un mejor futuro y que “no nos dejemos llevar por la envidia y el egoísmo”, como bien lo dijo el Cardenal Obando.

Mientras adentro los fieles oraban y cantaban, afuera un grupo de seis personas que administraban los juegos pirotécnicos, se encargó de colocar un cable de bombas por toda la Iglesia y algunas calles adyacentes, y al finalizar la misa el estruendo de las explosiones resonó en todo el poblado una y otra vez hasta que solamente quedó el humo y los oídos ensordecidos.

EL PAPA SAN SILVESTRE

San Silvestre, el Santo con el que la Iglesia Católica celebra el fin del año, nació en Roma y fue elegido Papa el 31 de enero del año 314. Fue la primera persona canonizada sin haber sido mártir. Se le consideró una persona honrada, honesta, casto y sabio de angelical aspecto, purísimo y experto en el arte de bendecir.

Durante su papado que duró 20 años, promovió la construcción de diferentes basílicas como la de San Lorenzo, la de San Pedro en el Vaticano y la primera Basílica de San Juan Letrán e Inés.

Cambió para la liturgia los nombres de los días de la semana, que recuerdan divinidades paganas, dejando con nombre sólo el Sábado y el Domingo y llamando al resto, “ferias” con su respectivo ordinal a los demás días, tal como se usa en portugués.  
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