Las propuestas de “Tuto”
El ministro designado de Agricultura, Ganadería y Forestal (Mag-For), Augusto “Tuto” Navarro, planteó públicamente por medio de LA PRENSA algunas propuestas para hacer cambios sustanciales de actitud en el ejercicio del poder, las cuales, si se convirtieran en realidad, sanearían en una buena medida la Administración Pública y alentarían el desarrollo de la revolución de la honradez que tanto se necesita en Nicaragua.
Como es del conocimiento público, el señor Navarro se ha opuesto con toda razón, valentía y franqueza, a las autoritarias pretensiones del todavía Presidente Arnoldo Alemán, de gobernar de hecho la nación desde la presidencia de la Asamblea Nacional, aprovechando la ilegítima diputación regalada que le concedió el FSLN por medio del oprobioso pacto libero-sandinista. Por eso fue que el Presidente Alemán, en un programa de opinión que tiene en la radio y la televisión del Estado, el lunes 24 de diciembre atacó en forma soez al ministro designado Augusto Navarro, a quien, aunque sin mencionarlo por su nombre, lo calificó como “cucaracha de albañal”.
Por cierto que el ministro designado Augusto “Tuto” Navarro fue titular de la misma cartera del Mag-For durante ocho meses del año pasado, pero fue despedido por el Presidente Alemán porque criticó los desmedidos sueldos, comisiones e “indemnizaciones” de los altos funcionarios gubernamentales; y porque, predicando con el ejemplo, Navarro devolvió a la Tesorería de la República el dinero que le habían asignado en concepto de dietas por su participación en reuniones de otras entidades gubernamentales.
Ahora el señor Navarro ha hecho públicas varias propuestas fundamentales para sanear la administración pública, las cuales, en términos generales coinciden con las promesas y los compromisos de austeridad, integridad y eficiencia que asumió don Enrique Bolaños durante su campaña electoral. Sin embargo, algunas de las propuestas de Navarro van más al fondo del asunto, y con toda seguridad que si pudieran ser atendidas y aplicadas adecuadamente, promoverían una revolución moral en la conducta y la práctica gubernamental, levantarían el maltratado sentimiento de autoestima de los nicaragüenses, devolverían al ejercicio del poder el hace tiempo perdido sentido de servicio público, rescatarían el respeto ciudadano a las instituciones y valores de la democracia, y en fin, impulsarían una verdadera e integral reconstrucción de Nicaragua.
En efecto, en la entrevista que concedió a LA PRENSA y que fue publicada en nuestra edición del domingo 30 de diciembre recién pasado, el ministro designado Augusto “Tuto” Navarro expresó que todos los altos funcionarios gubernamentales deben pagar sus impuestos, igual que cualquier contribuyente; dijo que los ministros deben renunciar a los vehículos de lujo y usar los que sean más adecuados a sus circunstancias de trabajo; agregó que las donaciones extranjeras no se deben gastar en grandes planes y en consultorías internacionales y nacionales, sino en proyectos concretos; que las dietas deben ser de mil córdobas por una sesión mensual, y sólo para quienes no sean funcionarios públicos de tiempo completo; que se debe reducir la Corte Suprema de Justicia a 3 magistrados con un equipo de abogados de respaldo trabajando a tiempo completo, en vez de los 32 propietarios y suplentes que son ahora; que se disminuya también a 3 al Consejo Supremo Electoral, que actualmente tiene 7 propietarios y 3 suplentes, y que se haga lo mismo con la Contraloría General de la República; además, que se paren los pactos “que sólo benefician a unas pocas personas”. Y expresó el ministro designado Augusto “Tuto” Navarro su deseo de “que Nicaragua entera se pronunciara, porque una sola golondrina no hace verano. Quisiera —dijo Navarro— que este tema lo asumiera el periodismo nacional y muchos nicaragüenses más”.
Tiene razón el ministro designado Augusto Navarro. Y también puede tener la seguridad de que LA PRENSA ya asumió ese compromiso, y que lo seguirá asumiendo sin treguas ni condiciones de ninguna clase, porque estamos absolutamente convencidos de que “Nicaragua necesita sobre todas las cosas una limpieza total de los vicios administrativos, una purificación de sus costumbres oficiales, [pues] sólo entonces podrá ya con el terreno limpio de maleza, germinar una nueva vida, a la cual tienen derecho las futuras generaciones”, tal como lo señaló en su momento nuestro “Director Mártir”, el Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. 
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