La tienda del amor
Pepe Ben
Cada temporada navideña en nuestro árbol encuentro los regalos de mis esposa e hijos, ¡qué no he recibido!: Camisas, pantalones, pañuelos, perfumes y me llenan de alegría; pero cuando pasa la festividad, la ropa se desgasta y el aroma se esfuma y como que el cariño se va también.
Este año les pedí hacer las compras en la tienda “El amor”, ahí había precios bajísimos y con facilidades artículos como: paciencia, comprensión, tolerancia, cariño, atención, importancia, respeto, obediencia, etc., que se consiguen sin prima y sólo con abonos diarios de buena voluntad.
Lo mismo se paga por uno de esos artículos que por todo el lote, de modo que hay que aprovechar la ganga. Si se cumple con el abono diario, hay garantía de duración por el resto de la vida del beneficiado y puede seguirse usando por el donante.
En el árbol no quise una caja con orlas y tarjetas, sólo ver en sus ojos que leyeron mi mensaje y que sabrían honrar los pagos diarios además de enseñarles a mis nietos cómo pueden adquirir los artículos, para que cuando ellos tengan mi edad, les obsequien con lo mismo.
Para mi esto sería el mejor regalo de mi vida. 
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