La mató porque no pudo violarla
Wilder Pérez R. wilder.perez@laprensa.com.ni
Ocurrió lo peor. La joven de 18 años, Cinthya Escarlata López Blanco no regresará más a casa porque su cuerpo fue encontrado sin vida en un arroyo detrás de la Quinta Lacayo, en la comarca Vallegote, dos kilómetros al norte de Veracruz.
Cinthya había sido reportada como desaparecida desde el pasado jueves 27 de diciembre por sus padres. La última noticia que se tenía sobre ella, era que sus amistades la habían dejado en Camino de Oriente a eso de las 11:30 de la noche para tomar un taxi que la llevara a su ciudad de origen, Granada, luego de pasarla en una fiesta empresarial.
Pero al parecer, la joven de blusa blanca, falda verde floreada y botas altas de color negro, no solicitó ese tipo de transporte. “Según un lavacarros que estaba en el sitio, vio montarse a una muchacha con las mismas características y a la misma hora en un vehículo oscuro, que no se trataba de ningún taxi”, señaló el teniente Bismarck Arévalo, primer oficial de Información y Análisis de la Estación Cinco de la Policía Nacional.
EL CRIMEN
Las pesquisas de la Policía sugieren que el sujeto, aún no identificado, intentó violar a Cinthya, pero ella se opuso, y lucharon hasta que se vio obligado a ahorcarla, como única forma de controlarla.
Aún no se sabe en qué momento le fue quitada la vida a la joven, pero a juzgar por los sonidos de la noche, los habitantes aducen que únicamente llegó a botar el cuerpo al sitio mencionado antes.
Para llegar hasta ahí, el asesino debió girar a la izquierda a la altura del kilómetro 14 de la Carretera a Masaya, en el poblado de Veracruz, avanzar sobre una calle pavimentada unos tres kilómetros al norte, entre casas solitarias rodeadas de monte, hasta llegar a Vallegote, donde encontró el arroyo a unos 20 metros del camino.
Avanzó unos diez metros más hacia el sur, dentro de la quebrada, y arrojó el cuerpo en un pequeño hueco socavado por gente que llega a sacar arena del lugar. No le costó mucho trabajo, sólo tuvo que echar tierra sobre su víctima inmóvil.
Los restos fueron encontrados el sábado por la tarde por un grupo de personas que se disponían a escarbar otro hoyo para sacar arena. Lo primero que vieron fue un par de pies humanos que salían pálidos de entre la arena. Inmediatamente avisaron a la Policía, y cuando oyeron la noticia, los familiares de la joven llegaron al lugar y la reconocieron.
“LE SALIÓ CHICHE”
Los vecinos del sector donde apareció el cadáver, creen que el homicida sabía a dónde llevar a Cinthya, viva o muerta.
“El que hace esto ya sabe a lo que viene. Este lugar tuvo que conocerlo antes de venir a botar a la muchacha”, comentó Pedro Valle, vecino del arroyo. Por su parte, Félix Urbina, dijo que “tal vez aquí no lo conocemos a él, pero debe tener un ‘brother’ por aquí, porque se ve que conocía el lugar. Aquí vienen a botar de todo y habían huecos escarbados... Le salió chiche al hijuep...”.
CAMBIO DE ESTATUS
Hasta el momento, el único sospechoso es Juan González, compañero de trabajo de Cinthya.
La familia doliente dice que él fue el último que la vio cuando la dejó en Camino de Oriente, supuestamente por petición de ella misma.
Al inicio, González era sólo el principal testigo, pero al ausentarse a una cita con la Policía, ayer domingo, se convirtió en el sospechoso número uno. La familia asegura que ya había visitado la casa de la joven en días anteriores, pero no eran más que simples compañeros de trabajo.
Aunque se cree que González vive en Carretera a Masaya, aún no se sabe con exactitud la ubicación de su casa. 
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