El eco de un recuerdo
Ana María Chamorro de Holmann
Así era el eco: Pac pac, pac pac cuando dejó de sonar el latido de tu corazón y, el pájaro de tu canto en tus venas duerme. Ya la luna la ves de cerca y, El jaguar quedó atrás con el mundo de tus letras.
Se adelantó la hora del silencio del escrito en tu máquina Remington. Pero vos, ya estás en el trono luminoso De la Asamblea del Rey, en medio del círculo de luz, de donde vos veniste.
Yo no soy digna de deletrear ni una sola palabra tuya de todo lo que has dicho, queda tu recuerdo y, tu huella... como Quetzalcóatl que dejó tres peldaños en su pirámide: Conocimiento, sabiduría, comprensión, de Aristóteles, la filosofía de la justicia, de Solón la paz, y, de Cristo el Amor.
Así pasó la vida... paso a paso como los campesinos, de uno en uno, de dos en dos, bajo la sombra de los siete árboles al atardecer, y a lo lejos, Cifar, navegando en la gran lágrima del Mar Dulce, empujando su vela con el suspiro del tiempo.
Todo esto, no lo digo yo: lo decís vos que lo has vivido en el misterio de tus tapices y, en la palabra.
Enero del 2002 
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