Vaticano aprueba medidas contra curas pederastas estadounidenses
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El abogado Roderick MacLeish Jr. reconforta a su cliente, Christopher Fulchino (der.), cuando éste empieza a llorar. Fulchino fue abusado por el cura John Geoghan, de la diócesis de Boston, y su padre, a su vez, también fue abusado por otro sacerdote. |
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Vaticano aprobó el lunes la política revisada de los obispos estadounidenses para combatir el abuso sexual dentro del clero, y declaró que es necesario restaurar el prestigio del sacerdocio luego del escándalo que ha conmocionado a la Iglesia Católica en Estados Unidos.
La aprobación era esperada, luego que las diferencias sobre el plan original fueron resueltas por una comisión conjunta del Vaticano y Estados Unidos en noviembre.
El Vaticano publicó una carta enviada por el cardenal Giovanni Battista Re al obispo Wilton Gregory, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, en la que pedía el apoyo de la Santa Sede para “combatir y evitar ese mal”.
El anuncio fue emitido a tres días de que el Papa Juan Pablo II aceptara la renuncia del Arzobispo de Boston, cardenal Bernard Law, una figura que era agriamente criticada por grupos de víctimas de acoso, católicos seglares y algunos sacerdotes.
En el documento se insiste en que la pederastia es “un crimen”, “abominable”, que hay que afrontar con “las penas más severas”, sin excluir la expulsión de los sacerdotes.
Pero el Vaticano reafirma en el texto el derecho a la defensa del acusado, es decir, la presunción de inocencia hasta tanto no se demuestre que es un pederasta.
Éste era el punto más conflictivo, debido al cual el Vaticano rechazó el pasado 18 de octubre parte de las severas medidas aprobadas por los prelados estadounidenses.
En aquellas fechas, el cardenal Dario Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, manifestó su repulsa por los abusos sexuales a menores por parte de religiosos, a los que llamó “Judas” y “delincuentes eclesiásticos”, pero invocó la necesidad de garantizar “derechos inalienables” como la buena fama o la presunción de inocencia.
Según el Vaticano, las medidas aprobadas en ese primer momento (la famosa “tolerancia cero”, es decir, ninguna tolerancia con los acusados) por los prelados podían ser “fuentes de confusión y ambigüedad”, y que era necesario, para conciliarlas con el Derecho Canónico, “revisarlas”.
La política será revisada en dos años. El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, Wilton Gregory, expresó su satisfacción por la aprobación que el Vaticano ha dado a las normas.
Por su parte, el ex cardenal de Boston, Bernard Law, dijo este lunes que su reciente renuncia será lo mejor para la Iglesia Católica en momentos en que se mueve para combatir el flagelo de los abusos sexuales a menores de parte de sacerdotes. 
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