Tus recuerdos son mis recuerdos
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Fotografía de Raols Shade. |
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Ana María Chamorro de Holmann
Siempre te vi como una chavala, alegre y juguetona con tus pies descalzos remojados en la orilla.
Tu paso ligero alcanzando el tiempo, a veces espanta, a veces muy triste; siempre arrogante, a veces temible, a veces valiente como retando al destino o leyendo el futuro. Te asomas desde las alturas de tus altas cimas retando el destino, retando las olas como navegante, pescando los peces. Caminante, emigrante, dejando tu huella que en aquellos días plasmaron tu historia, tu historia en el barro que el fuego fraguara en el mestizaje.
Ella sigue de antaño ese mismo mito, navegante y los peces pescando en las riberas de quieto mar dulce; ella sigue de antaño ese mismo mito llevando y trayendo al “nagual” desde las sierras hasta allá, dándole culto y buen tributo al dios de las cosechas del maíz que es el gran dios xilotl, el del maíz y ahora año con año, de agosto en agosto, llevan y traen a “Minguito” que por los mismos caminos anda en su mismo barco y con su mismo perrito que mirando a la luna siguen navegando dejando en la arena su huella, como en Acahualinca. Tus huellas que imprimen tu historia en aquellos tiempos lejanos que amasaron con barro y forjaron con fuego.
A veces muestras tu rostro herido y dentro de tu cuerpo desgarrado un corazón sangrante y, un vientre vacío como si ya no quisieras albergar ningún hijo.
De tus pechos jadeantes, desnudos al aire, erguidos como serranías que de vez en cuando lloran gritando envueltos en oscuras aguas y, de cuando en vez se muestran curiosos, frescos como hiervas con olor a flor, con canto de esperanza de vida, leche y miel. Hermosa, ligera y preciosa revoltosa como mariposa, te vistes de oro en cada verano con líneas simétricas, medidas geométricas, con cintas al viento como quinceañera bonita y traviesa.
Al caer la tarde, con tu oscuro pelo cubres tu figura, como misteriosa en tu traje de luto se abren miles de agujeros, se asoman las luces como curiosas quiebraplatas se esconden.
¡Cómo te recuerdo! Porque tus recuerdos son mis recuerdos, porque tu vida es mi propia vida ¡mi vieja y mi nueva Managua!
En los ciento cincuenta años de haber sido nombrada ciudad de Managua, febrero del 2002. 
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