¿Cómo celebran la Purísima, en Granada y León?
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La Conchita de Granada. |
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Marta Leonor González marta.gonzalez@laprensa.com.ni
Los nicaragüenses celebran los 7 de diciembre con gran solemnidad la Purísima Concepción de María desde los primeros momentos de la vida colonial. Purísima que para los católicos es pura en el grado más alto que se pueda reconocer a un ser humano, y para efectos pura como mujer sin pecado original. La Iglesia Católica celebra con gran solemnidad este privilegio de María, nueve meses antes de su nacimiento. La celebración se empezó a realizar en España y en los entonces llamado “Reino de las indias” desde varios siglos antes de sus santidad Pío IX declararse oficialmente como verdad de fe la Inmaculada Concepción de María. La evangelización, según documentos históricos, se estableció en territorios que hoy conforman los pueblos de Hispanoamérica, las diferentes órdenes religiosas misioneras fueron imprimiendo su propio estilo de evangelización sobresaliendo entre ellas la orden de los frailes franciscanos, muy inclinados a las expresiones del canto, música, el teatro popular para hacer las celebraciones más vivas, y accesible al indígena los cultos religiosos.
De esta forma muchas creencias se han mantenido vivas por la población que participa activamente, pero es con la celebración de la Purísima por cuanto cada familia sale a la calle a gritar ¿Quién causa tanta alegría?”, y los otros responden ¡La concepción de María!, como una forma de homenajear a la Virgen.
Fiesta en la que todos participan y que tiene como norma general en casi todas las ciudades; los rezos, cantos de novenas, cultos populares, el regalo de cajetas, pitos, matracas, limón dulce, caña, y otros enseres, alrededor del altar mientras se canta a la Virgen Purísima.
En León la Purísima al ritmo del atabal y gigantonas
Por las calles de León la gente viene en grupos y de casa en casa, visitan los coloridos altares, donde al grito ¿Quién causa tanta alegría?, empiezan los cantos, seguidos del obsequio del brindis, mientras todos se congregan, formando un alegre y concurrido desfile callejero.
La población desfila, los padres llevan de la mano a sus hijos mientras todos en familia cargan sus ‘salveques’ repletos de golosinas, cañas y dulces que en otros altares los anfitriones les han obsequiado.
No obstante, entre el griterío y la pólvora quemándose, por las avenidas de León aparece la coqueta Gigantona, luciendo su mejor vestido de encendidos colores, tafetanes ante lo que sólo se puede deducir el esmero de quien carga esta gran muñeca.
Gigantona que baila al son de los tambores, seguida por el enano cabezón, la yegüita, que en general forman una danza popular que acompañan curiosos y pobladores en una celebración callejera que en cierta forma tiene reminiscencias en la picaresca medieval española, adaptada a la nueva sociedad mestiza y acogida especialmente por el indígena nicaragüense.
Los leoneses recorren la ciudad por las noches, al son de los tambores, desde los primeros días de noviembre hasta el 7 de diciembre aun que hoy suelen aparecer en cualquier momento.
En el caso de la yegüita casi ha desaparecido al contrario de los otros que se van multiplicando y adquieren cada vez mayor importancia, es el caso de la gigantona acompañada por supuesto por su fiel enano.
En los últimos años en algunas calles de la ciudad de León se ha hecho muy popular la puesta de alfombras de aserrín con motivos marianos como culto a la Purísima y parte de la celebración plebicitaria de los leoneses.
Gritería Chiquita
Otra de las celebraciones de la Purísima en la ciudad de León, es la “Gritería Chiquita”, la noche del 14 de agosto. El origen de esta fiesta, data de julio de 1947, cuando la ciudad sufrió durante todo un mes una de las erupciones del Volcán Cerro Negro, soportando una incesante lluvia de arena.
Ante este suceso, la gente de León pidió a la Asunción, su intercesión ante Dios para librarse del desastre, y prometiendo todos los años una “Gritería de Penitencia”, la noche del 14 de agosto semejante a la Purísima tradicional del 7 de diciembre.
En León la celebración de la Purísima tiene un carácter muy especial que la diferencia notablemente de otras ciudades del país, especialmente la de Granada donde es en forma de celebración comunal.
Orígenes de la celebración
Para el historiador leonés Edgardo Buitrago, la celebración de la Purísima tiene sus orígenes en la influencia que los frailes franciscanos le imprimieron a esta celebración, estos según Buitrago decidieron que al encontrarse cada grupo con otro, el primero gritaría ¿Quién causa tanta alegría?, debiendo contestar los otros, ¡La concepción de María!, con lo cual nació en León la noche de la Gritería.
El historiador aseguró que el interés de los franciscanos era procurar que el pueblo proclamara abierta y entusiastamente que María había sido concebida sin pecado original.
Para que las celebraciones fueran más alegres y paternales, los franciscanos pidieron que al terminar los rezos se obsequiara a la concurrencia, dulces, frutas, refrescos, con el tiempo la noche de la gritería se consagró únicamente a la confesión de los altares entorno a la imagen de la Purísima, los cantos y los gofios.
Cómo llegó la Conchita a Granada
Un 7 de diciembre de 1721 una caja de madera, flotando sobre las aguas del Lago de Granada en las proximidades del Tepetate.
Las lavanderas apresuradas se disputaron la posesión de aquel cajón maravilloso que según la historia procedía de las riberas del Castillo de la Inmaculada Concepción en la zona del Río San Juan de Nicaragua, y cuando estaba cerca de sus manos, desapareció, para volver a aparecer más tarde.
Marinos se tiraron al nado, pero todo intento fue en vano y la caja se perdió entre las profundidades de las aguas hasta que fueron a llamar a los frailes de San Francisco, y uno de ellos Fray Toribio de Benavente y Paredes sin quitarse sus sandalias penetró en las aguas recibiendo aquella caja, y descubriendo en ella a la Conchita de la ciudad de Granada, “más radiante que el sol y más bella que la luna”, la patrona de los granadinos.
Granada solemne en su celebración
En procesión solemne la Purísima de Granada es bajada de su altar mayor para recorrer por nueve barrios los días de la novena.
La celebración de la Purísima inicia todos los 29 de noviembre al salir del templo la imagen es acompañada por feligreses, y la banda de música de la ciudad entona alegres ritmos, mientras en su peregrinaje la Conchita recorre el barrio acompañada por el mayordomo, y la gente colabora económicamente con los músicos.
La imagen al llegar al barrio donde permanecerá todo el día, será colocada en una vistosa carroza elaborada por los lugareños, y en romería la población en diversas horas visitará la imagen, congregando así el rezo y el canto, pero no la regalía del brindis.
En las casas del barrio anfitrión, la gente invitará a sus amistades a bebidas espirituosas, comida, y preparará refrescos que obsequiará después de la visita por el altar donde está la Virgen.
Ya en su majestuoso altar la Purísima por la tarde será trasladada a la Catedral de Granada, que al ritmo de los chicheros llegará resplandeciente y entrará triunfante entre el estallido de bombas, y cohetes que se quemarán en su honor. 
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