Recordando a Martha Ligia Aranda Tapia, a un mes de su partida
Hermana, te nos adelantaste. Para nuestra familia y amigos fue un gran impacto lo de tu partida, quizás fue demasiado pronto. Martuska, como te solía llamar con cariño, jamás voy a poder olvidarte, tu recuerdo siempre lo llevaré en mi corazón y seguiremos por siempre siendo unas hermanas bien unidas. Tu muerte me ha destrozado el alma, pero me llena de satisfacción poder decir con confianza y seguridad de que fuiste muy feliz y que gozaste hasta tu último momento del cariño, ternura, protección y amor de tus hermanas y hermano, y ahora donde estés, estarás disfrutando de la compañía y protección de nuestro Dios.
De nuestra niñez tengo buenos recuerdos, tantas alegrías y emociones que compartimos con mucho amor y solidaridad. Al cerrar mi ojos puedo recordarlos con una imagen muy clara, viva, como si estuvieran sucediendo hoy mismo. En mi memoria también tengo bien presente el recuerdo de tu sonrisa angelical, tu dulzura, tu suave voz, tus delicadas manos y especialmente esa gran bondad.
Sé que desde el cielo siempre nos estarás cuidando. Con el cariño de siempre,
María Teresa Aranda Tapia Los Ángeles, California 
|