Entrevista-Sebastián Edwards: ex Economista Jefe para América Latina del Banco Mundial
“La histeria por la izquierda es totalmente injustificada”
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 | Para el economista, el peligro de un viraje irresponsable a la izquierda tras los triunfos electorales de Lula y Lucio Gutiérrez ha sido altamente exagerado y asegura que esto es “time out”, o un respiro, que los pueblos se toman tras una década de altos costos sociales de reformas económicas. “Uno no puede jugar al basket y no tomar un “time out” (...) Creo que muchos de nuestros países están tomando ese “time out” y creo que no sólo es una buena idea, también es parte de la estrategia ganadora”. |
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Norma Domínguez (*) Especial para LA PRENSA Buenos Aires www.nuevamayoria.com
El proteccionismo comercial de Estados Unidos, establecido para defender intereses locales y políticos domésticos, será un obstáculo serio para la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) de Centroamérica con Estados Unidos y para hacer realidad el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
“El proteccionismo de Estados Unidos es el producto de una cuestión bien concreta, y es que la política –no sólo de Estados Unidos sino de todos los países– es esencialmente un fenómeno local, en el sentido que afecta a intereses particulares, regionales, provinciales”, afirma Sebastián Edwards, ex Economista Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Sin embargo, “mucho va a depender del liderazgo del presidente” George W. Bush, añade. “Si Bush tuviera el liderazgo y la visión necesaria como para mirar más allá de sus intereses, es posible que se logre sacar adelante el proyecto del ALCA”.
Edwards considera que Centroamérica y México son vistos como “privilegiados” por Estados Unidos, gracias en parte por los grupos de inmigrantes con poder de influencia política en el Congreso estadounidense. Es más, Edwards pronostica que a largo plazo, México se identificará más y más con Estados Unidos y menos con América Latina.
“México ya no es parte del ciclo económico de América Latina sino que es parte del ciclo económico de Estados Unidos, lo cual es conveniente”, dice.
Además, Edwards se refirió a las últimas victorias electorales de la izquierda, alabando el “pragmatismo” de los presidente electos de Brasil y Ecuador.
Sebastián Edwards es ex Economista Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, profesor de Economía Internacional en la Anderson School of Management, de la UCLA en EE.UU. y profesor extraordinario en el IAE - Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral de Chile.
Teniendo en cuenta los resultados electorales que se han dado en los últimos tiempos, ¿considera que existe un cierto giro a la izquierda en América Latina o cree que más bien se trata de una reacción “anti-Estados Unidos” en algunos países de la región?
Creo que un poco de ambos y un poco de otras cosas. Creo que después de varios años de gobiernos de centroderecha en la mayoría de los países (no en todos), es natural que los gobiernos que los sucedan sean gobiernos de centroizquierda. La democracia tiene esa característica y la alternancia en el poder es esencial.
Por otro lado, ha habido una cierta reacción en contra de Estados Unidos, parcialmente justificada por una política proteccionista que lleva adelante y que es muy difícil de entender y de explicar, especialmente a lo que se refiere a sus dos aspectos más palpables: las tarifas con respecto a los productos del acero y los subsidios a los productos agrícolas.
Creo que también hay un tercer elemento, que es que después de que se han hecho en la mayoría de los países reformas muy profundas, durante un período de entre 8 y 12 años, hay un cierto cansancio y la población y los líderes de estos países quieren tomar un “time out”, un respiro, lo que es parte de la estrategia en la mayoría de los deportes: uno no puede jugar al basket y no tomar un “time out” porque si no lo hace está usando mal la estrategia y es un mal jugador. Creo que muchos de nuestros países están tomando ese “time out” y creo que no sólo es una buena idea, sino que muchas veces también es parte de la estrategia ganadora.
Considero que la “histeria” sobre el regreso del populismo es totalmente injustificada. Con la excepción de Hugo Chávez, no tenemos indicios claros de que los otros candidatos de centroizquierda que han triunfado últimamente sean populistas. El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha empezado a sorprender a muchos con su cabeza fría y su pragmatismo, y el ex coronel Lucio Gutiérrez, incluso antes de ser electo, empezó a dar muestras de un realismo importante. Por lo tanto me parece que hay que dejarse de “histerias” y mirar el panorama de nuestra región en forma fría, ya que es un panorama que, si bien no es totalmente halagador, tampoco es para desesperarse.
¿Tiene una visión bastante positiva para el Ecuador?
Considero que lo más rescatable de la elección de Lucio Gutiérrez es que finalmente ha llegado, tardíamente pero en forma importante, el momento en que las etnias de Ecuador, como las de otros países, empiezan a tener el rol político que les corresponde y que implica participar activamente en el proceso democrático.
Ecuador es un país complicado donde se mantendrá la rivalidad entre la costa y la sierra, pero no me parece que se pueda hacer un juicio tajante en este momento, porque Gutiérrez ya ha dado señales de un pragmatismo que va más allá de ese afán de haberlo “encasillado” como un populista nostálgico. Creo que no es eso lo que es.
Hay una situación política difícil, un presupuesto que está desbalanceado, un FMI que no termina de convencerse de que el programa sea sostenible, y un país muy caro por una dolarización hecha posiblemente a una tasa que no correspondía.
¿Puede Ecuador llegar a abandonar la dolarización?
Nunca hay que decir “de esta agua no he de beber”.
¿Cómo se imagina al Brasil de Lula en el futuro?
Creo que hay varios escenarios posibles. El que me gusta a mí –por ponerlo en perspectivas históricas– es un Lula que juega el rol de Richard Nixon en los Estados Unidos a principios de la década de los setenta.
Pienso en Nixon en China. En ese momento, en el punto más álgido de la Guerra Fría, era impensable que hubiese un acercamiento de Estados Unidos a China, a no ser que ese acercamiento fuera liderado por un presidente tan de derecha, tan conservador, tan anticomunista, tan pro-armamentista, como para que ese acercamiento estuviera por encima de toda sospecha. Y fue justamente Richard Nixon quien tuvo la capacidad para hacer eso y se ha convertido en el ambiente de los politólogos en el llamado “síndrome de Nixon en China”.
Me parece que es posible, y creo que ya hay ciertos indicios, que Lula va a jugar ese rol y que va a ser el presidente de Brasil que logre un acercamiento genuino entre Brasil y Estados Unidos. Si eso se produjera sería un hecho no sólo espléndido, sino que además cambiaría la geografía del hemisferio y podría llevarnos a niveles de desarrollo y armonía que muy pocos hubieran siquiera soñado hasta hace unos meses.
¿Por qué dice que el Mercosur es una pésima idea y que su existencia ha perjudicado más que beneficiado a los países que forman parte del bloque?
Diría que es un club de países de clase media que no han demostrado particular dinamismo, y especialmente para el caso de la Argentina ha sido una muy mala idea porque se han acoplado a una locomotora que, o no anda, o que cuando anda lo hace en la dirección que ella quiere y que no necesariamente le conviene a la Argentina.
Estoy convencido de que si la Argentina hubiese seguido una política diferente, por ejemplo una integración al mundo en forma unilateral o multilateral, hoy día posiblemente estaría en las puertas de ingresar a un tratado de libre comercio con Estados Unidos, en conjunto con Chile, lo que significaría acoplarse a una locomotora que de verdad funciona y que es la más eficiente de la economía mundial.
A esta afirmación, muchos argentinos responden “Estados Unidos es un país sumamente proteccionista, especialmente a lo que se refiere a productos agrícolas”. Y eso es cierto, pero considero que si hubiese existido la negociación a la cual me estoy refiriendo, hubiera habido concesiones de Estados Unidos para muchos de los productos de la Argentina.
Sin embargo Lula, Duhalde, y varios de los candidatos a presidente de la Argentina hablan de volver a impulsar el Mercosur y de las ventajas que ello traería. ¿Cree que Lula pondría su énfasis en el ALCA o en tratados unilaterales con Estados Unidos, o que va a impulsar realmente el Mercosur?
Creo que si Estados Unidos tiene una política suficientemente incluyente, pragmática y abierta con respecto a Brasil, es posible que esa negociación de un ALCA con Brasil se transforme en una negociación positiva.
Pienso que Brasil no tiene ningún inconveniente en que ese proceso lo realice a nombre del Mercosur e ir a una mayor integración con Estados Unidos que incluya al resto de los países del bloque.
Pero en mi impresión, es posible pensar hoy que Brasil empiece a entusiasmarse crecientemente por el ALCA y empiece a tomar una actitud un poco más pragmática con respecto al Mercosur. Si así fuera, sería beneficioso para todos, porque si Brasil está dentro del ALCA, entonces todo el resto de América Latina lo seguiría y esto remitiría a armar este mercado único de todo el hemisferio.
Uno de los proyectos de la Administración Bush desde su nacimiento ha sido el impulso del ALCA y muchos países de América Latina y del Caribe están pendientes –o casi dependientes– de alcanzar este objetivo. ¿Qué perspectivas existen de que el ALCA realmente se concrete?
Va a depender mucho del liderazgo que ejerza el presidente. El proteccionismo de Estados Unidos es el producto de una cuestión bien concreta, y es que la política –no sólo de Estados Unidos sino de todos los países– es esencialmente un fenómeno local, en el sentido que afecta a intereses particulares, regionales, provinciales.
En el caso de Estados Unidos, los que son proteccionistas son los Estados más que la Administración central: tenemos proteccionismo en el Estado de Carolina del Norte, un proteccionismo muy importante en La Florida y un proteccionismo rampante en California, por dar algunos ejemplos. Son estos Estados proteccionistas los que a través de una serie de medidas políticas –incluyendo el rol que juegan sus congresistas en el Capitolio (Congreso) y el rol que juegan los Estados mismos en el proceso de elección indirecta del Presidente de Estados Unidos– los que determinan, al final, que la suma de estos intereses se hayan traducido en los últimos tiempos en un resultado proteccionista.
Si Bush tuviera el liderazgo y la visión necesaria como para mirar más allá de sus intereses, es posible que se logre sacar adelante el proyecto del ALCA. Habrá, entonces, que esperar a ver cómo reacciona el Presidente.
Actualmente Bush ha puesto sobre la mesa una proposición muy audaz para reducir fuertemente y llegar a eliminar para el año 2015 todas las tarifas a la importación y los impedimentos a la importación de bienes manufacturados. No se ha hecho mención de los productos agrícolas, pero sí de todos los productos manufacturados e industriales. Ésto, por ejemplo, es extraordinariamente positivo para un país como Brasil, que es una gran potencia productora agrícola pero que su gran futuro es producir productos manufactureros, que hacen con mucha habilidad pero cuya entrada en los mercados internacionales (incluyendo los de Estados Unidos) no ha sido tan libre hasta ahora.
¿El reciente triunfo republicano en Estados Unidos, perjudica o beneficia a América Latina?
Pienso que en lo económico posiblemente la beneficie un poco, porque en la balanza hay un poco más de interés por el libre comercio en el Partido Republicano. Pero al mismo tiempo, hemos visto situaciones muy curiosas en las elecciones pasadas donde candidatos de estirpe republicana antigua, como la senadora electa Elizabeth Dole, han tomado actitudes proteccionistas muy preocupantes.
¿Existen países privilegiados en América Latina para Estados Unidos?
Naturalmente: México y Centroamérica, y también hay una preocupación por Brasil. Desafortunadamente pienso que la Argentina no es un país privilegiado.
¿Cuáles son los beneficios de este privilegio para México, Centroamérica y Brasil?
Hay un grupo de presión muy importante mexicano y centroamericano en Estados Unidos de los emigrantes que crecientemente tiene una voz en la vida política. Hay que pensar que en las elecciones de principio de noviembre se han elegido dos gobernadores hispanos, y no de Estados exactamente pequeños. Es decir, hay claramente un ascendente de los votantes hispanos y eso está siendo internalizado por los políticos.
¿México debe fortalecer el NAFTA, debe poner más energías en el ALCA, o debe intentar por ambos frentes?
A México le irá a pasar un poco lo que le está pasando a España, que de pronto se da cuenta de que está en medio de una vorágine muy positiva de pertenecer a un club de adultos y empieza a desentenderse de los amigos de juventud o adolescentes, que en parte somos nosotros en América Latina. Eso le sucedió a España, que como “madre patria” era un país cercano a América Latina y de pronto se dio cuenta que le convenía mucho más mirar para el norte. Y a los mexicanos les va a ir pasando lo mismo y de alguna forma ya les está sucediendo: ya no son parte del ciclo económico de América Latina sino que son parte del ciclo económico de Estados Unidos, lo cual es conveniente.
México es un país que ha tenido siempre una política exterior de largo plazo. Tiene un canciller interesante como Jorge Castañeda y ha tenido cancilleres también interesantes en el pasado, por lo que creo que va a ser un puente importante. Pero llegado el momento de decidirse, creo que van a mirar para el norte.
¿Qué cree que pasará con el Plan Puebla Panamá, dentro de esta perspectiva?
Intuyo que lo van a sostener porque les interesa especialmente la región de Centroamérica. Especialmente para los Estados pobres del sur de México (Oaxaca, Chiapas) y también para Guerrero, lo que suceda en Guatemala es muy importante, y la migración que llega a estos Estados desde Guatemala, y hasta de Nicaragua, es algo que está siendo tomado en cuenta y existe una preocupación muy localizada geopolíticamente en eso.
Pero en el resto de la gran política mexicana pienso que va a continuar siendo esencial la relación con Estados Unidos: mejorar y liberalizar el movimiento de personas y legalizar y normalizar el estatus legal de los millones de inmigrantes mexicanos que hoy están en dicho país en una situación no regular. Creo que eso, sin dudas, es prioritario para la Administración Fox y será prioritario para las administraciones que siguen.
Para finalizar, cuénteme qué espera para su país, Chile.
Chile es un país que tiene una economía muy sólida y ahora va a ser un país un poco más normal que tendrá un crecimiento del 5 ó 5.5 por ciento en el largo plazo, lo cual es bueno pero no excelente. A no ser que se hagan reformas muy profundas y se le dé un gran remezón a esa economía, pero no veo voluntad política de hacerlo.
(*) Norma Domínguez es periodista argentina, editora de contenidos de Nuevamayoría.com 
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