¿Éstos sí pueden?
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 | Infantiles esperan tener mejor suerte que los mayores |
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Las selecciones nicaragüenses de béisbol menor sólo piensan en arrasar en el III Torneo Centroamericano de Béisbol. |
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Wilder Pérez R wilder.perez@laprensa.com.ni
Al amanecer de hoy las delegaciones nicaragüenses que participarán en el III Torneo Centro-americano de Béisbol estarían cruzando la frontera norte del país, rumbo a Guatemala, con una sola idea en mente: ganar los primeros lugares.
Muestra de ese optimismo fue el ambiente de fiesta con que se realizó el acto de abanderamiento de las tres selecciones nacionales, ayer por la tarde, en el Estadio Nacional Denis Martínez. Todos estaban confiados en que regresarán gloriosos el 16 de diciembre.
“Pensamos ir y ganar el campeonato, llevamos demasiado equipo para hacerlo, le damos bien a la bola, tenemos buena defensiva y un gran pitcheo”, aseguró Wiston Dávila, de 13 años de edad, abanderado del conjunto Prejunior.
Esto coincidió con las palabras del director de la delegación, Julio Montenegro, quien expresó que “no hay de otra, el esfuerzo ha sido grande y estamos satisfechos, sólo esperando que ganen”.
A pesar de que Carlos García, presidente de la Federación Nicaragüense de Béisbol Asociado (Feniba), en un inicio les dijo que lo importante no era ganar sino competir y tomar experiencia, también se contagió del optimismo y terminó diciendo que estas selecciones “están preparadas en todos los sentidos, tienen la oportunidad de defender los colores azul y blanco y ser ejemplo para otros jóvenes como ellos”.
La esperanza es que tengan mejor suerte que la selección mayor.
Castro abanderó
En el abanderamiento sorpresivamente García cedió su papel al diputado sandinista Edwin Castro, que junto a otros correligionarios dieron un fuerte aporte económico a la delegación.
Castro entregó el pabellón nacional al chinandegano Joseph Reyes, capitán de la Preinfantil, al granadino Darwin Sevilla, de la Infantil, y al capitalino Wiston Dávila, de la Prejunior.
Según cuentas de la Feniba, el viaje de estas selecciones cuesta 60 mil córdobas. “Es importante que la empresa privada apoye a estos niños, fue costoso conseguir todo esto, pero aquí estamos”, dijo Montenegro.
No obstante, cada padre de familia hizo lo suyo por su hijo. “Por todo yo gasté entre 500 y 600 córdobas para que mi hijo viajara, todo en papeles y tacos (spikes); espero que valga la pena, que ganen”, dijo doña Erica Pérez, madre de Erick Medrano, de la Selección Infantil.
Ambos, como el resto de sus colegas, se despidieron al atardecer en el terreno de juego del Estadio Nacional, pensando en repetir la hazaña del 2000: ganar de forma invicta en las tres categorías. 
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